Problemas …..

Eran las doce de la mañana. Sábado. Una llamada.

-Sí? –
-Soy Dante.
-Qué pasa ? Estás bien?
-No puedo, no puedo, no puedo, no puedo más !!!
-Pero dime que te pasa, te siento muy alterado!!
-Es que la oigo por todas partes !! No para !! Creo que me esta siguiendo, espiando !!
-Pero quién ??
-Ella!! Joder!! Ella !!
-Dante me estás poniendo muy, muy nerviosa !! Me quieres contar que coño está pasando !!
-Joder !! Joder !! Joder !! Esta viniendo, creo que quiere entrar en casa !!
-Me cuentas de una puta vez lo que esta ocurriendo o te cuelgo !!
-Ven a casa, ayúdame !! VEN !!

Se colgó la llamada.
Me quedé completamente confusa. No sabía que hacer, ni como reaccionar. Conté hasta diez. Volví a llamar. Desconectado.

Dante, es un hombre , chico, como queráis de 36 años. Le conocí en mi primera estancia en Barcelona, sobre el 2003. Era un chico que frecuentaba el mismo garito que yo, el Mediterráneo. Un bar de copas, dónde tocan música en directo. Era una asidua del lugar. Sobretodo, entre semana, poca gente y buenas melodías. Sucedía que un martes cualquiera, se convertía en una noche inusual.
Conectamos a los meses, de coincidir. Y sin duda de un modo absurdo. Casualmente un jueves, se llenó el local y acabamos en la misma mesa. Esa noche, supongo que a él, raro, le apetecía hablar. Y entre Ducan Dhu y Antonino García, me contó parte de su vida. Era un amante del arte y pintor. Me contaba que se pasaba los días cerrado en su estudio. Y las noches de bar en bar. Día y noche, colocado. Normalmente, porros y cerveza, extraordinariamente coca, éxtasis, tripis…
Intercambiamos números, acabo siendo cómo un hermano.

Volví a llamar.
-Estoy mal, muy mal. Ven por favor. – Empezó a llorar. Sollozo, gemido. Silencio.
-Dante ? Estás ?
-Si.
-Que pasa ?
-Ha vuelto. Ven …
Dame diez minutos, estoy allí.

La confianza de Dante y mía, es tan grande que tengo las llaves de su estudio.

Me vestí y cogí un taxi. No os podéis imaginar, todo lo que pasó por mi cabeza. Sabía que tenía mil vicios, pero, lo bueno de Dante, es que se hacer querer con locura.

Llegué, abrí la puerta. El panorama era desolador. Toda la casa en desorden. La puerta del baño completamente destrozada. Todos sus cuadros rotos. Hojas de diario enganchadas en las ventanas. Dante en una esquina, temblando.

Me acerqué, poco a poco. Cuando le hablé, se puso de pie. Me miró fijamente a los ojos. Y me preguntó quién era. Mi desconcierto era tal que le intenté abrazar. En un acto de lucidez, tiré tres pasos hacía atrás. Le miré a los ojos y fui yo la que tembló.

-Soy yo Dante, tu hermanita.
-Mi hermanita ? Yo no tengo hermanos !!
-Cómo que no? Me acabas de llamar, no te acuerdas ?
-Ah !! Eres tu, la pedazo de zorra que me esta espiando !! Zorra !! Que eres una zorra !! Que ?? Ahora tienes miedo ?? Mientras me estabas espiando y no me tenías enfrente eras más valiente , noooo ??
-Pero que estás diciendo??
-Que ESTOY DICIENDOOOOOOOO !!!!!

No tuve tiempo a más. Se abalanzó sobre mi y con su peso me tiró contra la mesa. Perpleja en el suelo, empecé a llorar. Él se metió en su habitación y con un portazo cerró.
Pasaron veinte minutos largos. No sabía que hacer. Lloré desconsoladamente, no entendía nada. Y me dolían las costillas derechas como una mala cosa. Me senté en lo que quedaba de sofá.

Dos horas. Dante salió.

-Niña ? Que haces aquí ? Y que demonios ha pasado ?

Le miré asombrada. Y gimoteando le conté toda la escena, de un par de horas antes. Pobre, no se lo podía creer. Se pensaba que le estaba tomando el pelo. Me decía no empieces con tus bromas tontas anda. Me callé, bajé la cabeza. Mi mirada en el vacío. Él suspiró y lloró.
Me contó que había sido una semana muy difícil. Le querían echar del estudio, lo había dejado con una novieta suya y ya no le veía sentido a su vida. Se sentía una persona desgraciada, desdichado e infeliz. Le abracé como si se me fuera la vida en ello. Le miré a los ojos y le dije que teníamos que ir al hospital. Se negó.
Dante es un hombre muy testarudo. No le gusta contar su vida a nadie, solo muestra su sonrisa. Le ahoga el pensamiento de que las personas puedan saber que no es una persona feliz y que esta sometido a sus miles de problemas. Y sobretodo. Que es vulnerable.
Me costó, pero al hospital fuimos.

Enseguida lo atendieron y le metieron en un box. Diazepán de 10 mg.

Estuve más de cinco horas en una sala de espera. Mi pensamiento iba a mil. Palpitaciones en el corazón y un ansia que me asfixiaba. Finalmente, salió el psiquiatra para hablar conmigo. Me contó que mi gran amigo tenía un problema bastante grave. Un brote psicótico. Se trata de una enfermedad mental, su causa un fuerte estrés, el consumo regular de sustancias tóxicas. Osea, drogas. Su consecuencia una ruptura con la realidad temporal. Paranoias. Tendría que ser visitado con regularidad y seguir tratamiento. Sino su vida, o la de las personas de su alrededor, podrían correr peligro.
Sabía que aquella vida descontrolada tendría efecto algún día. Pues ya había llegado. Y yo sabía que era la única que le podía ayudar.

Tuve que esperar una hora más. Tal medicación le dejó realmente dormido.

Cuando salió parecía un hombre sin alma. Los ojos rojos, la cara pálida y la boca seca.

-Me acompañas a casa ?
-No tengas duda de ello.

Llegamos al caos de su estudio. Le ayudé a desvestirse, le metí en la cama. Cogí su mano y se durmió.

No pude pensar en nada, sólo en poner orden.

Lloré como una niña pequeña. Hacía años que no lloraba así. Dejé como pude en condiciones aquel desastre. Al menos cuando se despertara hubiera un mínimo de normalidad.

Esa noche dormí en lo que quedaba de sofá . Y preguntándome , ¿ Por qué la gente se empeña en destruir en vez de construir su vida ?