Rosas y Bombones

 

“ Se dice que cuando un hombre te regala bombones es que te quiere y cuando te regala flores es que te ha sido infiel o bien que te esta pidiendo perdón, por lo tanto un sentimiento de culpabilidad”

 

Dos días diferentes, dos noches concretas, dos acontecimientos que me dieron que pensar.

 

Miércoles, cita semanal con Antón. Decimos que es nuestro día. Nos dedicamos a comentar todo lo que nos ha pasado a lo largo de la semana, nuestras historias aventuras y sobretodo, nuestros conflictos amorosos, que no son pocos. Después de mis semanas de montaña rusa, estaba un poco mas calmada. Y para celebrar mi vuelta al mundo lineal nos fuimos a celebrarlo. Escogimos como lugar de festejo “ El Born” , un barrio de Barcelona encantador, como es Antón. Un barrio dónde te puedes perder en ese laberinto de callejuelas, el contraste de estar en medio de una ciudad tan contemporánea cómo Barcelona y transportare allí en la época medieval. Los bares pueden ser de lo más sofisticados o meterte en un local de lo más acogedor y entrañable. Para esa noche escogimos la segunda opción.

Grandes sofás antiguos, con pequeñas mesas, uno de ellos fue nuestro rincón para comentar. Le explique todas mis sensaciones de los últimos días, las dificultades de dicha relación en la cuál estaba metida, y como siempre el tan atento me escucho. Estuvimos largas horas charlando. Reímos mucho, me contaba sus anécdotas semanales, historias con sus clientes, irreales de como las personas pueden llegar a actuar en tantas ocasiones, sus más y sus menos. Nos encontramos mas cómodos que nunca, parecía que fuéramos la misma persona. Siempre había pensado que Antón era mi clon en hombre, pero en esa noche la percepción se hizo mas clara y real.

Llegó el momento de hablar de mi historia con Martí y en una de ellas me vine abajo, supongo que la tensión de tantos días de no estar bien, de retenerme para mí mis emociones y sentimientos, de estar fingiendo estar bien cuando en realidad estaba destrozada, de no entender y no saber tantas cosas, lloré. Fue increíble cuando me cogió la mano dado que mi angustia hacía que las lágrimas cayeran por mis mejillas. Me sujetó con mas fuerza, y como en un momento pasó sus grandes dedos por debajo de mis ojos y las secó. Me transmitió paz, serenidad, amor y compasión, todas ellas cualidades que hacen que pierda la cabeza no sólo por un hombre, sino por cualquier ser humano. La empatía que él me demostraba era tal, que en uno de los momentos ví como sus ojos verdes se volvían acristalados, como si fuera a llorar. Me detuve y le pregunté que le sucedía, y me respondió : Si yo fuera él, no estaría mas de un minuto alejado de tí. Esa noche me había regalado una caja de bombones.

 

Viernes por la noche, después de una larga espera Martí finalmente había llegado a la ciudad. No podéis ni imaginar la felicidad que había en mí ! En todo mi pequeñito cuerpo sólo había que ilusión y alegría, no podía creer que ya estuviera enfrente de mí, que me mirara con sus pequeños ojos y que sintiera de nuevo sus dulces labios.

Fuimos a cenar a un japonés, una de las cosas que tenemos en común es la pasión por la comida oriental. Esta vez, escogimos un restaurante en el corazón del Eixample, cualquiera que pasara por delante no entraría, ya que la imagen no es el fuerte del local. No sofisticado, no lleno de grandes detalles, pero si, uno de los lugares de Barcelona dónde la calidad y elaboración de la comida es excelente. No siempre lo caro y extravagante, resulta ser lo bueno. Este es el claro ejemplo. Entre sushi, tempura, kakiage, arroz de Niigata y un buen vino, nos contamos en primera persona las largas semanas de separación.

En la cena me estuvo contando los largos días de trabajo, el estrés el cuál estaba sometido y lo difícil que era para él llevar tal ritmo de vida, pero que no obstante todo era lo que a él le gustaba y le daba vida y disfrutaba como profesión. Era algo complicado, ya que debido a ello, no le permitía estar en su ciudad, ni con su familia ni con sus seres queridos por mucho tiempo, ni tan frecuentemente como a él le gustaría, pero era la vida que había escogido. Me daba un vuelco al corazón cada vez que enfatizaba sobre que su vida era así, y en mi cabeza y pensamiento solo venían dos ideas, que o bien la aceptaba tal cuál, no obstante el dolor de cada separación, o decidía vivir mi vida sin él. Pero estaba claro, que no iba a ser aquella la noche que tomara la decisión ni que que hallara la respuesta a mi dilema.

No nos dió tiempo a ir a tomar nada, nos dirigimos a mi casa, las ganas eran infinitas las de estar piel con piel, la de tocarnos , las de besarnos, las de hacer locamente el amor, porque no hay expresión mas bella del amor que el simple acto de hacerlo.

Después de ello, nos abrazamos fuertemente y mientras nos dormíamos me dijo: No puedes pedir a las personas aquello que no son capaces de darte. Esa noche me había regalado rosas.

 

 

Después de horas de no dormir, de reencuentros y encuentros, del saber y el no saber. De sentir un amor pasional hacía una persona, el cuál no ves a menudo y la distancia es el punto número uno. El conocer a una persona completamente igual a tí, que no sientes ese amor pasional, pero si una estabilidad emocional, una se plantea :

 

Razón o corazón ? Rosas o bombones ?

 

 

Continuará……..

La Montaña Rusa

 

Supongo que la vida ya es complicada de por sí, y aún más cuando decidimos ir a un parque de atracciones y ¿ a que nos subimos ? A la montaña rusa, subidas, bajadas, de lado, girados.. mil sensaciones en una brevedad de tiempo, mil sensaciones son las que tengo yo a largo de una semana, o al menos de estas últimas. Por ejemplo, la última.

 

Lunes por la noche, llegó a casa, cansada del primer día de trabajo de la semana, derrotada del no saber, de pésimo humor por cada una de las ideas que se me pasan por la cabeza, de estar en una relación con el embriagador Martí, que más que una relación es una correspondencia de emails, mensajes y llamadas cortas. De plantearme si debo o no arriesgar, si prevalece el amor o la razón, de si ese sentimiento de impotencia debido a la distancia lo siente igual, de pensar que es mejor una retirada a tiempo, de que se tratan de pequeñas batallas que superar para ganar la grande guerra, de no saber que hacer, de sentir, de no tocar, de el saber… un llanto me ahoga. Bajada !

 

Martes por la tarde, se presenta por sorpresa el encantador y adorable Antón! Mi corazón saltó de alegría. Había estado unos días fuera, en las islas a surfear, y sin preaviso ninguno me vino a ver! Me estuvo comentando lo bien que se lo había pasado, cada uno de los detalles de la fantástica isla de Lanzarote. Su color volcánico, su aire húmedo, su perfume a mar, su energía de vida ! Mil detalles me contó, mientras paseábamos por las estrechas calles del Gótico. Él hablaba, hablaba sin parar, yo sumergida en mis pensamientos, en mis dudas, en mis conflictos. En una de esas, se paró, me miró y me abrazo tan fuerte que pareció que en el se le fuera la vida, a mi se me fue la vida cuando lo sentí. Me miró y me dijo: “ Es lo que te hacía falta, no?” No hizo falta una respuesta, solo asentí con la cabeza . Subida !

 

Miércoles de madrugada, cosa rara es lo que sucede cuando estás emergida en una relación tan complicada como son las relaciones a distancia. Tus horas de sueño no existen, los días son cansados y las noches son extásis puro. En medio de la noche, sin poder pegar ojo y preguntándote que será del todo, es cuando empiezas a sentir el ansia mas desesperante. El que pasará, la espera, el no saber, el no a un día a día, el que estará haciendo, el porque, el destino, … Tirabuzón !

 

Jueves por la mañana, después de toda una noche sin pegar ojo, cansada llamé a Yolanda, supongo que su madurez y su objetividad al ver las cosas me ayudaría a entender. Diez de la mañana, quedamos en el “Café Emma”, en medio del eixample empecé a contarle el cuál de mis males y el porque de esa cara tan desajustada. Yolanda, como siempre, con su vitalidad, me hizó reflexionar en cada una de las cosas y pensamientos que me preocupaban. Puede ser que una relación a distancia no sea la mejor cosa para tí debido a tus miedos, a tus temores, necesitas del cariño constante, de mil atenciones, me decía.Y tenía razón en cada una de ellas. Yo la escuchaba decidida a cerrar con todo aquel dolor. Pero en una de esas que me dijo, y si es una prueba de la vida ? Mira las cosas de forma diferente, míralo con otra perspectiva, miralo como si te estuvieras viendo a tí misma, en la misma situación pero desde fuera, como si fueras una mera espectadora. No había pensado en ello. La verdad que mis ansiedades, muchas veces, eran inútiles. Y me hizo ver todo lo positivo que podía ser el tener un tipo de relación así, mi espacio, mis amigos, mi día a día como quisiera, el poderme dedicar a mi proyecto, el poder estudiar. Y lo más importante , Piccola me dijo, si ha decidido estar contigo con todas estas complicaciones por algo sera, no ? Subidón !

 

Viernes noche, recibo videocall de Martí. Estuvimos no se sabe, cuánto tiempo charlando. Era genial poderle ver de nuevo, con horarios mas compatibles. Intenso el ver sus ojos, su sonrisa. Su forma tímida de bajar la cabeza cuando le dejo descolocado con uno de mis comentarios absurdos. Su forma de colocarse su rizado pelo. El como en una situación banal me hace reír tanto, como se mueve, como disimula, como se frota sus pequeños ojos de cansancio, como me provoca, como se hace el interesante… pero sobretodo, cuando calla y me mira, atentamente,mientras le comento alguna de mis ideas,y entonces es cuando yo callo, y en ese instante parece que no haya pantalla, que no exista ningún ordenador, y que las miradas calen. En ese instante, me dí cuenta, que valía la pena, no sería fácil, tampoco difícil, pero fuera como fuese había un sentimiento por el cuál tenía que luchar y no renunciar. Fué como la primera vez que nos vimos, en un instante de la noche, le miré, le sentí. Es algo que con palabras no puedo explicar, pero se que me entenderéis cuando digo que hay miradas que calan, que ves a la otra persona a través de sus ojos, pues eso es lo que me pasa con Martí, que le veo. La subida más alta con la bajada con más pendiente !

 

Y aquí estoy de domingo, después de haber pasado un día de lo más tranquilo, peli, sofá, sofá peli. Estoy llegando al final del trayecto de esta disparatada montaña rusa. Las sensaciones, emociones y sentimientos, son algo que no podemos controlar, las padecemos y vivimos de tal manera que sean para bien o para mal, viven en nosotros. Son estos los efectos que nos causan el amor, la amistad y la familia, nos causan dolor en muchas ocasiones, en otras tantas, felicidad, gozo, alegría, pasión.. Y la verdad, y sinceramente os digo, que bien me siento, sintiendo.

Príncipes y Princesas

Érase una vez una niña que vivía en el reinado de los sueños, era la pequeña de tres hermanos. Su vida feliz y despreocupada consistía en hacer las tareas más simples y comunes de cualquier pequeño, ir al colegio, estudiar, jugar con sus amigos y querer mucho a los suyos. Su mayor ilusión el soñar y hacer soñar a otros. Sus tardes, después de la dura jornada de escuela y estudio, era encerrarse en su habitación a leer los preciosos y maravillosos libros de príncipes y princesas. Se pasaba horas y horas leyendo, soñando e imaginando. Esperaba que el príncipe azul, ese tan apuesto, atento y maravilloso trepara por su ventana, se colara en ella y la llevara volando al país de nunca jamás.

Pasaron los años y la niña, ya no tan niña se convirtió en adolescente y cambio sus libros de príncipes y princesas, por libros de romanticismo extremo donde hombres implacables, super héroes y grandes galanes se introducían en sus sueños y la envolvían de un amor eterno , siempre finalizado de un apasionado beso. 

Más años pasaron, y de adolescente paso a adulta, siguió leyendo y leyendo hasta que un día conoció a un príncipe, aunque si ella bien no se lo podía creer, era real. Era el príncipe Martí, un apuesto moreno, embriagador como bien sabéis de encanto.

El príncipe Martí y ella, se fueron conociendo, poco a poco, muy poco a poco. Quedaban frecuentemente, se veían y pasaban largas y largas horas charlando, escuchando música, en silencio mirándose a los ojos, y siempre sus despedidas era con un profundo y apasionado beso. Se fueron convirtiendo en algo indescriptible pero real, hasta que apareció la bruja malvada llamada Desconfianza.

Bruja Desconfianza, era una hechicera la cuál durante muchos, muchos años había estado espiando y controlando a la jovenzuela princesa del reino de los sueños. Aunque de forma no presente estaba en cada una de sus historias, de sus sueños, de sus vivencias.. Haciendo que cada una de ellas fuera un fracaso absoluto. Originando un gran temor en la princesa, siendo así que cuando conoció a Martí y empezó a sentir amor y a vivir una experiencia diferente a las demás, ella se encerró en el reinado de los sueños y durante un tiempo no quiso salir.

Martí la fue a buscar, la llamó, le envió cartas, pero la joven princesa no respondió. Bruja Desconfianza estaba allí y por primera vez estaba presente en la vida de la chica. Así que viendo la insistencia del joven, secuestró a la joven princesa y la encerró en el calabozo de la oscuridad.

Martí cansado de tanta lucha, pensó que ella ya no le quería y que todo lo que había sucedido, había sido un precioso y dulce sueño. Cogió su vida y su amor, y se fue del reinado de los sueños.

Bruja Desconfianza tenía atrapada a la joven en una habitación oscura, solo con tres velas, que le daban una luz tenue, pero luz. Desconfianza era muy buena en lo que hacía y con sus pócimas mágicas de oscuridad y silencio iba introduciendo ideas absurdas , derrotistas, de desánimo a la joven. Ella poco a poco empezó a creer todo aquello que pasaba en su mente. Hasta el punto que empezó a odiar a Martí, y más adelante, el día que en un sueño lo olvidó. Desconfianza había conseguido su objetivo, la joven princesa no sería capaz de sentir amor sereno y tranquilo, jamás en la vida. Y la tendría secuestrada para siempre, celosa del amor puro y de la capacidad de amar que tenía la princesa.

No se sabe cuantos días , meses o bien años estuvo la joven encerrada en esa habitación, absorbida completamente por Desconfianza.

Se quedó muy delgada, ya no tenía ese brillo especial en los ojos, ya no sonreía, era un cuerpo sin vida , sin alma, y sobretodo sin amor y sin confianza. 

En uno de esos días, Desconfianza al ver que la tenía en su dominio y que podía hacer lo que quisiera aumento el número de velas en la habitación de la muchacha. Empezó por una vela, y la confianza de su poder era tal, que día tras día, le ponía una vela más, y otra y otra, hasta que llegó el día que la oscura alcoba tenía luz !

La princesa no recordaba el poder de la luz, la tranquilidad que le aportaba y las buenas sensaciones que ella tenía. Observando fijamente en una de ellas, apareció en su mente unos ojos mirándole con dulzura y ternura, y recordó a Martí y se dio cuenta que estaba encerrada en el mundo de Desconfianza y que tendría que destruirla para poder recuperar a su príncipe, si aún era posible , rescatar su valiosa y preciosa vida.

Así que pensó en un plan para deshacerse de la malvada bruja. En su habitación cada día más llena de velas y de luz le surgió la idea.

En uno de los días que Desconfianza le trajo una vela más le pidió que le llenará la estancia si aún era posible de más velas, que la quería toda llena que solo su lecho estuviera. Desconfianza tan segura de sí misma, sin pensar en ello le lleno la alcoba de velas y en la acción de colocar la última, la joven princesa en un acto de valentía cubrió a la malvada bruja con su cubierta y con cada una de las velas hizo arder el cuerpo de la maligna y bellaca hechicera . En ceniza se convirtió y la joven princesa libre fue ! 

Corrió y corrió, no se sabe cuánto hasta que llegó de nuevo al reinado de los sueños. No había ni rastro del joven príncipe, pero ella no desistió. 

Pasaron días, semanas, meses, Desconfianza no estaba ya en su vida, podía vivir un amor pleno, con confianza y puro, él tenía que aparecer.

Un día caminado en medio del reino de los sueño al lado de la Catedral, se encontró con la luna y con la luna se rencontró con Martí. No hicieron falta palabras, sólo se miraron fijamente a los ojos, se abrazaron y se fundieron en un largo, apasionado y dulce beso.

 

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado .