El Ir por el Porvenir

Me he desnudado delante de un espejo y me he visto, aunque a mi pesar sigo con la misma actitud. Supongo que será cuestión de tiempo. Eso dicen todos, date tiempo. ¡¿Pero cuánto?!

El caso es que haciendo honor al contrasentido de persona que soy, no he dejado que Martí, ni nadie entre. Es más. Lo he alejado completamente de mí. Estado evitándolo de manera drástica y severa durante los últimos quince días. ¿Justo? Seguramente no. ¿Cobarde? Sin ninguna duda.

Por ello llamé a mi tan olvidado pero amado Dante. Desde que empecé mi historia con Martí, me refugiaba en lloros con Antón y tenía largas charlas con Yolanda sobre el qué y el cómo, que no le había dedicado ni un minuto. No obstante ser consciente, de que está en una de las peores épocas de su vida.

No ha hecho caso al médico y sólo ha estado tomando medicación durante un mes. La ha dejado. Su irresponsabilidad me sobrepasa. Ya es un hombre adulto y no puedo estar detrás de él para que sea consciente que su enfermedad es severa y no debe ser insensato. Su dolencia, no obstante ser mental, necesita mas cuidado que ninguna. Delicado y difuso, así de frágil es este trastorno.
El problema es, que el siempre gana y acaba haciendo lo que le apetece. Así que son batallas pérdidas. Lo único que me queda es permanecer a su lado y ofrecerle mi mano. Ese día en cuestión le ofrecí algo mas que mi mano…

Lo llamé y le propuse un domingo de lo más innovador. Para él, claro. Que no era capaz de salir de casa hasta las siete de la tarde para dirigirse al primer bar de la ronda. El plan era sol, arena y mar. Le convencí, aún no se bien cómo, pero lo hice.

Sobre las once de la mañana nos dirigimos a la playa de Sant Sebastià, el porque de esa playa aún no lo sé bien, pero es la que nos hizo mas gracia. O almenos para él, que sus peticiones son órdenes para mí. El sol era incansable, la temperatura perfecta y todo era luz y vida en aquel ambiente. Hasta Dante parecía tener vida en sus ojos, después de todas las últimas crisis y paranoias. Nos cogimos unas cervezas, a eso no me podía negar. Aún siendo consecuente de que no era lo mejor para su estado.

Pasamos un día genial, sensacional y espléndido. Comimos en la playa mismo. A eso de las cinco decidimos retirarnos, y la verdad, que con la cerveza, el sol y la amenaza de la tan esperada primavera, mi cabeza estaba un poco para allí.

Dante se le veía animado y feliz, así que no le quise fastidiar su día de calma. Y le acompañe a hacer una pequeño tour de bares por el Gótico. Es así, que acabamos que era media noche e íbamos como cubas. Yo estaba demasiado mareada y bebida para conducir, así que me ofreció que me quedara en su casa.

Subimos al estudio y nos servimos la última para celebrar ese día tan rico en buenas sensaciones.

Nos estiramos en el sofá, y como la confianza entre Dante y yo, es máxima, estiré mi cabeza sobre su regazo. Me quedé fija observando su rostro. Llevaba la barba más larga de lo habitual, y su pelo lacio había crecido bastante desde la última vez. No me acordaba del atractivo latente que tenía Dante. Su aire bohemio y el despiste de su ser era una suma con un resultado excelente.

Charlábamos mientras el peinaba mi melena. En una de estas, note como su mano, rozaba mi mejilla. Y poco a poco, fue descendiendo por mi cuello hasta llegar a mi pecho. Empezó a tocarme los senos de forma delicada y amistosa. No le frené. Para nada. Me sentía cómoda, segura y desde hacía tanto, querida y deseada. Con sigilo, misterio y prudencia se desprendió de cada una de las prendas que yo endosaba.

Suavemente fue recorriendo cada una de las partes, discretas y lujuriosas de mi ser. Sus manos eran grandes, y con poco llegaba a todo. Empecé a sentir calor, fuego, me abrasaba de viva vehemencia. No podía moverme.

Con tal excitación, mis aguas eran sus aguas y sus labios parte de mi ser. Sus manos dejaron de ser manos, y su boca recorrió cada una de mis esquinas y ángulos. Hasta llegar al vértice de mi verdad y placer.
No respiraba, sólo sentía el deslizar de su lengua en un cruce de ahogo y deleite.

Llegué. Subió poco a poco con a sabor a mi, y me besó. Y como siempre que me abrazaba, que nos abrazábamos, se nos iba la vida en ello. Pues lo mismo pasó con ese beso. Largo, excitante y húmedo. Como la peor de las serpientes, colocó el peso de su grande cuerpo sobre el mío, era reconfortante el sentir de su ser, era cálido y firme.

En un movimiento, como el de  las suaves olas del mar de aquel día, era nuestra melodía. El vaivén de nuestros cuerpos, una orquesta. Dónde cada uno de los instrumentos con sus notas y su armonía, componían la más bella canción. El ritmo aumentó. Nuestro jadeo también. Y en un retocar de tambores, trompetas y violines llegamos al final de un placer momentáneo pero dulce de sentir. 

Abrazados nos quedamos, sin hablar sin decir, entramos en el extraño mundo de los sueños.

No se bien que hora era. Era lunes, por la mañana y el sol brillaba de nuevo con energía. Confusa e intrigada cogí mi ropa y en ese momento una llamada. Martí.

Vacilé, no supe que hacer. Si contestar o no. Acababa de pasar la noche con otro hombre y no me arrepentía. O al menos, por el momento no. Dudé. Contesté. 

– Hola
– Hola, que tal ?
– Bien.
– Estas ocupada ? Necesito hablarte …..
– Martí ahora no puedo estoy liada.
– Es que te echo de menos y es que…..
– No puedo ahora te he dicho ! Ya te llamaré.
– Pero es que debo hablarte.
– No puedo ! – No dudé ni un segundo en colgar.

Continua, siempre continua ….

Querida Yo

 

Querida Yo,

 

Hace mucho tiempo que no te escribo, que no nos hablamos, que no nos miramos enfrente , en el espejo. Se que has estado muy liada con Martí y sus ausencias, Antón y sus presencias, y que gracias a Yolanda encuentras un poco de equilibrio en toda esta historia. Que hace siglos que no ves a Dante y que te sientes culpable por no mostrarle tu apoyo en estos momentos complicados de su vida. Que estas siempre preocupada por el todo y todos. Y tú? querida yo, como estas ?

Tengo constancia de ello que te levantas cada mañana con la energía y vitalidad suficiente para comerte el mundo, aunque también se que te acuestas cansada, agotada y confusa, por todo lo que te acontece en la vida. Mírate en el espejo pequeña, mirémonos juntas y dime aquello que ves, lo que te gusta y lo que te disgusta. 

Sé que aquello que ves te gusta, que es tu apariencia física. Te sientes una mujer segura de aquello que los demás ven, tu exterior. Tu cuerpo, tus ojos, tu rostro… Que siempre estas dispuesta a regalar sonrisas, comprensión y afecto a todo aquel que te rodea. Que tu mano esta abierta para ayudar. No dudas nunca de estar al lado de quién precisa de tí, pero quién cuida de tí?

No cierres los ojos, y mírate fijamente en él. Te sigues mirando, mirando y engañando.¿ Por qué sólo haces que esbozar esa sonrisa cómplice y tímida? , porque lo que te da miedo, es ver lo que hay realmente dentro de tí! 

De nuevo mírate fijamente. Se que estas llorando. Te duele. Pero no pienses, y sigue mirándote. 

Sino te conociera tan bien, diría que eres una de las mujeres más fuertes que he conocido. Capaz de luchar por aquello que sueñas y anhelas. De no rendirte nunca por nada, ni por nadie. Prevalece tus principios y tu moralidad, y lo antepones ante cualquier situación. Te has caído mil veces, sino mas. Te has levantado cada una de ellas. Y en cada una de ellas, he visto una mujer entera, sin miedo a empezar de nuevo. Decidida a “coger el toro por los cuernos” y afrontar las situaciones. Has cerrado cada una de las puertas que te dolían. Y vas abriendo cada ventana de la posible felicidad. No dependes de nada ni de nadie. Tu libertad, tu aire ,como dices tú, y tu independencia son tus lemas de vida. El no sentir apego es tu filosofía.

Sino te conociera tan bien diría que eres una roca, imposible de romper.

Continúas frente a frente, contigo, conmigo. Y te has visto. Y has sentido pánico de tí misma. Tu fortaleza se quiebra, no eres tal roca. Eres vulnerable. Eres como una copa de fino cristal, que con solo un sutil golpe se rompe. Relájate. No tiembles. Estamos solas, tu y yo, las dos, una sola. 

Después del momento de confusión, de tu miedo a tu verdad. Te sigues mirando. Eres consciente, de que eres una persona extremamente sensible. Sentimental. Nos miramos fijamente a los ojos, y dentro de ellos, esta aquella niña, cerrada en su cuarto, estirada en la cama, con una bolsa de quicos y un libro entre las manos. Aislada, en su mundo, leyendo horas y horas. Y que sufre por tantas cosas, que le han pasado. Pero no habla. Nunca habla del dolor.

Sigues viendo tu verdad. Haciendo alarde tu valentía, ya no apartas la vista. Y ves a la adolescente y luego mujer. En cada una de ellas, de sus vidas pasadas, de tu pasado. Te das cuenta, que tu escudo, muro y protección siempre han estado contigo. Vives en este mundo, y estas presente en cada una de las vidas de las personas que quieres, no dejando a nadie en la estacada. No obstante todo ello, eres incapaz de dejar que nadie entre en tu vida. Y sabes perfectamente, que no me refiero a tu vida exterior, la cuál, no tengo ninguna duda de ello, que dejas entrar a todo el mundo. Hablo de ti, pequeña niña, de tu vida interior, que tal miedo tienes de que sepan tu verdad, que eres incapaz de dejar que nadie entre en ella.

 

Querida yo, me voy despidiendo de ti, de mi, de las dos. Somos una, solo una. Haz el favor de cuidarte, de mimarte y quererte, que aunque te cuesta pensar en ti, debes hacerlo. Deja de estar pendiente de tus escudos, barreras y muros. No seas tan egoísta, y deja que la gente entre en ti. En tu vida. En tu corazón y en tu amor. Se que es más fácil mostrar tu sonrisa, tu roca y tu fuerza. Que aunque nadie es para siempre, puede haber un para siempre. Sigue volando, pero deja que los otros vuelen contigo. Quién sabe? A lo mejor, disfrutan de la vista desde allá arriba. Y te puedo asegurar, que si ellos ven lo que yo veo, no se cansaran nunca …

 

Sé feliz, seamos felices.

 

 

Se despide con un fuerte beso y abrazo,

 

Yo.

 

 

 

PD: sé que a partir de ahora te irás a dormir menos cansada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Continua, siempre continua.

El Perro del Hortelano

“ TEODORO:

Cierto que vuseñoría 

—perdóneme si me atrevo—

tiene en el jüicio a veces,

que no en el entendimiento,

mil lúcidos intervalos.

¿Para qué puede ser bueno

haberme dado esperanzas

que en tal estado me han puesto,

pues del peso de mis dichas

caí, como sabe, enfermo

casi un mes en una cama.

Luego, ¿qué tratamos desto

si cuando ve que me enfrío

se abrasa de vivo fuego,

y cuando ve que me abraso

se hiela de puro hielo?

Dejárame con Marcela.

Mas viénele bien el cuento

del perro del hortelano.

No quiere, abrasada en celos,

que me case con Marcela;

y en viendo que no la quiero,

vuelve a quitarme el jüicio,

y a despertarme si duermo.

Pues coma o deje comer;

porque yo no me sustento

de esperanzas tan cansadas;

que si no, desde aquí vuelvo

a querer donde me quieren.” Lope Félix de Vega y Carpio

 

 

 

De siete en siete en vamos, después de unas rosas que ya se marchitaron y de unos bombones que ya comí, me siento como el perro del hortelano, que ni como ni dejo comer.

Una semana intensa, llena de emociones fuertes, raras.. sensaciones placenteras, equívocas ..

 

 

MARTI.

Después de las tres semanas de ausencia, consiguió reunir una semana en la “Ciutat Comtal”. Algo impensable, pero real. No obstante todo, conseguí tenerlo cerca y es cuando mas lejos lo sentí.

Nos dedicamos el tiempo justo y necesario, es irónico cuando digo esto claro. Pensaba que tras una separación tan larga las ganas de estar juntos nos ahogarían y robaríamos horas al tiempo para estar el máximo posible el uno con el otro. Pero no fue así, fue como si el hubiera estado en Barcelona todo ese tiempo, nos vimos con la frecuencia que se ven las parejas como si vivieran en la misma ciudad.

El desconcierto de no ver las cosas como él, de no ver que no vivimos las cosas de misma manera provocó que la semana idílica se convirtiera en una semana llena de reproches,de pedirle que me dedicara más tiempo, de que estuviera mas pendiente de mi, y que sobretodo hiciera presente sus sentimientos hacía mí, porque sinceramente os digo, mucho de palabra, poco echo!

A cada uno de ellos el asentía, me daba la razón y decía que no me quería perder, que quería continuar con la historia, y que haría todo lo posible para que me sintiera mas atendida. Uno o dos días después de cada recriminación y bronca, él esta como el hombre perfecto, después del tiempo de penitencia, todo como siempre. Hemos hablado horas y horas del tema, y si puede un poco mas….. Mucha palabra, poca pasión, poco romanticismo …. Y vuelta a la distancia, ya que se ha marchado de nuevo por trabajo.

 

El caso es que me siento verdugo, pero el echo es, que no ha cambiado nada.

No como. 

 

 

ANTÓN.

Que hacemos con el hombre que es nuestra alma gemela y a más nuestro mejor amigo ? Llamarlo a todas horas y quedar con él, lo máximo posible para suplir nuestras carencias afectivas y para sentirnos de lo más queridas, porque sabemos que su amor nunca nos fallará. Pues esto es lo que hago últimamente con Antón, visto que todas mis recriminaciones y reproches hacía Martí, que el afirma que cambiara pero que no cambia, he decido, no hablar más, no reprochar más y sumirme en un silencio y en un todo va bien, mientras lo que pienso es todo lo contrario, y que hago, estar a todas horas con Antón.

Se las ganas locas e intensas que cada vez que nos despedimos es de besarme, se que me escucha por horas porque lo único que anhela es estar a mi lado y mi compañía y que con ello él ya es feliz, se que le duele cada vez que oye hablar de Martí, y que se ahoga en mil pensamientos cada vez que pronuncio su nombre con lágrimas en los ojos, que cada vez que le abrazo o le cojo la mano, o le beso en la mejilla como reconocimiento de su amistad y su apoyo, desea que no me separe, que no le deje y que sea en la boca.

Estoy siendo consciente que no puedo jugar con los sentimientos de Antón, pero también se que a día de hoy, no puedo estar sin él. No sólo por su apoyo, sino porque hay algo en él que esta despertando en mí.

No dejo comer.

 

 

Soy yo realmente el perro del hortelano ? No como ni dejo comer ?

Es Martí el perro del hortelano ? Que ni me deja comer ni como ?

Lo único que sé , que el único que esta sufriendo este tormento, desequilibrada y extraña relación es Antón que amando está, sintiendo también y es el que peor parte se esta llevando, pero qué sin él ya no sé estar… 

 

Realmente es : aquel que más da en una relación es el que menor poder tiene en ella ? Si es que existe el poder dentro de una relación. 

 

 

Continuará …  Siempre continua