Todo Fué un Sueño

Con el no saber sabiendo de lo que había acontecido con Dante, con mis dudas entre Martí y Antón, en mi desesperación de respuestas sin saber las preguntas, hice algo muy típico en mí, huir.

Me presenté en la estación del Nord de Barcelona, y cómo se tratara de una película cogí el primer autobús con destinación a París, una ciudad que me enamora, encandila, seduce y conquista. Cómo el típico amor platónico adolescente, que sin conocer lo tienes completamente idealizado. Pues eso significa París para mi. Después de dos horas de espera partí en dirección a la ciudad del amor y de los enamorados, ¿ destino un poco extraño para una chica la cuál tiene pendiente decisiones al respeto, no ?

Después de 15 horas de largo viaje entre lágrimas, más lágrimas, paradas en Lyon y Chalons. De escuchar a Luis Miguel y sus Romances “La puerta se cerró detrás de tí dejaste abandonada la ilusión, que había en mi corazón por tí. La puerta se cerró detrás de tí….” “Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón porque yo seguiré siendo el cautivo de los caprichos de tu corazón…” a Édit Piaf y su discografia entera entre ellas, “ Des yeux qui font baiser les miens,Un rire qui se perd sur sa bouche,Voila le portrait sans retouche De l’homme auquel j’appartiens” , Alejandro Fernández, Mecano, Sabina, Joan Manel Serrat, Sau, Nino Bravo “De día viviré pensando en tu sonrisa, de noche las estrellas me acompañaran, seras como una luz que alumbra mi destino, me voy pero te juro que mañana volveré….” Quince horas dan para mucho, y sobretodo, dan mucho en que meditar. 

Casí no pegué ojo en las largas horas de viaje, encerrada en aquel autobús rodeada de gente desconocida, sentía que en muchos momentos me faltaba el aire, mi aire. El pensar, ¡eso! , era lo que sobretodo me ahogaba. Pero con la luz del mediodía llegaba a la ¡¡ciudad del amor !! No me lo podía creer, por fin ¡¡había llegado !! No dudé en ningún momento en ir como primer lugar al barrio de Montmartre, pensar que podía callejear por los mismos sitios dónde en la época de los “bohème” habían estado mis tan amados Oscar Wilde y Toulosse Latrec, me reconfortaba. ¿Algo absurdo, no ? Pero era así.

Cogí de nuevo un autobús y en poco me planté allí. Los colores, las casas, las calles… ¡el olor! Allí la fragancia y luz eran diferentes, era como si me hubiera transportado, en otra época, en otro mundo, sin duda, me encerré más que nunca en mí misma. Caminé por horas, no me sentía para nada cansada, la euforia de estar allí era mas fuerte que ningún estado físico de fatiga. Llegué, y cuando llegué, lloré. El tan famoso Mouline Rouge, no es todo aquello que una puede imaginar como algo espectacular, pero toda su historia significa tanto para mí, que la emoción me embriago. Estuve más de no se cuántos minutos delante, estática, como si no tuviera vida, como si la magia de la energía misteriosa me atrapara, me aferrara.. Cerré los ojos, y me ví allí en una mesa sentada y bebiendo la maliciosa absenta, viendo todas esas mujeres hermosas parisinas, con esos estupendos vestidos de miles de colores, escotados y burlescos, con ese bailar rápido y vivaz como es el Can-can, con la locura del lugar, con la locura del momento…. con mi locura. Respiré profundo. Sola.

Lloré de nuevo. Me planteé el hecho de que hacía en esa ciudad, que hacía allí sin nadie. Siempre había pensado que cuando fuera en esa capital tan magnífica, seria acompañada de mi galán, príncipe azul, media naranja o como le queráis llamar, pero no sola. En cambio mi impulso, mi destino me llevó allí. ¿No sería una señal o prueba de mi ventura?

La noche empezaba amenazar en la ciudad, no había comido nada en horas, pero tampoco tenía hambre. Así que con mi melancolía y tristeza , quise un lugar que me impresionará, que no me hiciera pensar, solo asombrarme. Y sabía que punto era…

De lejos ya la veía, bueno creo que por casi toda la ciudad de París se puede ver, y más de noche, toda alumbrada, ¡Preciosa! si… si.. si …. Tour Eiffel .

Caminaba muy despacio quería saborear cada uno de los pasos y cada una de las posibles perspectivas de la belleza que expone. Después del momento de llanto vino el del subidón de energía, de vida, de color… del momento. Cuando me acerqué , me sentí mas pequeña que nunca, una pequeñita y ridícula hormiguita debajo de tan grande monumento. Impresionante. Diminuta, minúscula, insignificante. ¿Sentimiento, sensación o realidad?

A lo lejos oí una voz… a lo lejos muy a lo lejos. Una sombra, un hombre alto, moreno con el pelo rizado. Con paso firme y decidido se dirigía hacía mí. No entendía nada, ni podía comprender como alguien pudiera conocerme en esa ciudad. Cuando pude reconocer. Una sonrisa amable y cómplice, un rostro cálido, unos ojos que podía ver dentro de ellos, era .. ¡Martí! ¿Martí? ¡¡¡ MARTÍ!!!

Me dirigí con el mismo paso firme hacía él.

 

Un golpe, un ruido, un música… MI ALARMA !! Eran las ocho de la mañana, lunes, nueva semana, nuevo empiezo. Todo había sido un sueño, no obstante extraño y curioso. Miré a mi alrededor estupefacta y desconcertada, esperaba ver que no era real mi realidad. Cerré los ojos intentando volver al sueño, pero ¡n’a pas été possible!

En mi lucha de ojos cerrados y medio abiertos, lo ví claro ¡aún tenía pendiente una conversación con Martí!. No le había devuelto la llamada, ya que no sabía que decirle. A lo mejor, ese sueño quería decir algo… Querría decir, lo que ya hacía tiempo que sabía, pero no me apetecía reconocer. Y es que estoy locamente enamorada de Martí, lo quiero, y con la ausencia de estos días de no hablar con él, con el sueño,… sentí mas claro que nunca lo que siento por él. ¡ Es él que con quién deseo compartir mis momentos !

 

No tardé ni tres segundos en coger el teléfono.

 

  • Hola

  • Hola

  • Que tal ? Siento si te despierto.

  • No tranquila, estaba desayunando, hoy tengo un día complicado.

  • Es que necesitaba decirte algo…..

  • Yo también….

  • Es que.. – Una voz de chica de fondo.

 

 

 

Continua, siempre continua.