Remember When ….

 

Hemos pasado de un reencuentro sensible y tierno, al de una mujer que sufrió, luchó y rogó por una vida mejor, y gracias a Dios lo consiguió. Aunque la debemos tener presente, siempre. Ya que a nuestro pesar no es una historia de una película, sino un hecho real que  miles de mujeres sufren diariamente en todo el mundo. En el nuestro. Quizás la chica sentada al lado del metro, la mujer del supermercado, la vecina del quinto que llora o la madre del parque.

Hoy vamos a pasear por el tiempo… vamos a revivir momentos, al menos yo de una vida ya pasada, de recuerdos felices y de sueños frustrados…  De vivencias inolvidables de futuros inciertos.

 

Cuando Era Pequeña ….

Hoy os voy a confesar que siempre he sido una niña un poco extravagante y rarita. Ya que  el encerrarse en una habitación por horas a leer, para una niña de pocos años, no es que se diga ser muy normal. O al menos para muchos.  Pero aparte de vivir mis mil fábulas en la cabeza y crear castillos de arena también me vienen otros recuerdos.

Recuerdo ….

 Las largas horas de peleas con mi hermano mediano, de cómo él se emocionaba viendo “Pressing Cath” y reproducía las luchas conmigo. Y de que por  mis gritos escandalosos  subía mi abuela pobrecita, que en paz descanse, desde el piso de abajo para separarnos. A mi cogía y me peinaba mi larguísima melena y me lavaba la cara para que mi madre no notara nada. Y mandaba  a mi hermano a su cuarto alejándolo de mí.

También, conciertos de la nada con mi hermano mayor escuchando cada una de las canciones de los grupos catalanes de la época. El con raqueta en mano se sentía el mismísimo Carles Sabater en su concierto más esplendoroso. Yo me sentía como alguien que no entendía nada pero cantaba junto a él, más feliz que feliz.

Como me tumbaba en la falda de mi madre, para que me hiciera mimitos  en la espalda. O  cómo cantábamos en el coche todos sus cassettes de Juan Luis Guerra, Paloma San Basilio, Julio Iglesias, … O como me sentaba delante del horno haciendo mis mil conciertos y reflejándome en él, mientras ella cocinaba.

También recuerdo a mi padre que en paz descanse, como se divertía haciéndome rabiar. Porque aunque muchos de vosotros lo dudéis en la época era una niña un poco repipi, y era como muy señorita. También tengo recuerdos fabulosos con mi padre, el de ahora, de cómo me hacía reír cuando tomaba el pelo a mi madre y se le hinchaba la parte superior del labio, ya se le nota enseguida cuando miente.

De cómo mi Avia me hacía cenar a las siete de la tarde viendo “Gent del Barri”. Y de cómo tapaba mis trastadas enfrente de mi abuelo. Que no eran pocas la verdad.  Y de como la torturaba a mil preguntas siempre poniéndola en más aprieto. Hacía siempre un  extraño gesto con la cabeza para que la dejara en paz.  Y de cómo me comía más de un millón de sus fabulosos canelones. Y de su extraña pose, siempre tenía una forma inusual y peculiar de llevar las gafas, como medio caídas y mal puestas.  

Recuerdo mis muñecas como las cuidaba como oro en paño, mis libros… y mis ¡¡Diarios!! Aunque de pequeña, muy pequeña no tenía esta pasión o vocación, ya había indicios de ello. Mi amor por la escritura fue en la época adolescente. Una vez leí que de niño nadie quiere ser escritor, pero que es una vocación que con los años surge y se hace más fuerte. Imaginaros yo de niña quería ser médico… y a día de hoy, ¡¡me mareo con la sangre!! Así, que creo firmemente en mi vocación, es más consolidada.  

Recuerdo los queridos reyes magos, de cómo me levantaba de nerviosa por ver todos los regalos y de tales nervios, un año  acabé en urgencias con un flato que no podía ni respirar. Que emoción los reyes magos, ¿Eh? Y, ¿el Caga Tió? Me hacía cruces de como zampaba sin cagar. (Perdón por la expresión, pero seguro que muchos os lo preguntasteis).

¿El colegio? Mis compañeros y amiguitas, cada día era una historia nueva e irrepetible. Era un sinfín de aventuras de como imitábamos a la dona biónica, de ese corro de la patata, de ese conejito de la suerte, de esas combas y esas gomas, de esas chuches que nos reventaban el estómago, de esos abrazos tiernos y cálidos e irremplazables. De esos castigos generales, de copiar durante horas el libro de lengua castellana. De esas risas por la bobada del niño gracioso de la clase. Y por esas miradas de complicidad cuando había un examen un poco difícil.

Recuerdo con mi Best Friend, cada día nos peleábamos, pero al fin de este siempre nos reconciliábamos. De nuestras cabañas, de nuestras sentadas en la acera por horas a comentar ves a saber qué, pero no nos hacía falta mucho más. Con todas estas cosas ya éramos felices, y mucho la verdad. Nuestros bailes, nuestros numeritos de super stars, y como cogíamos el maquillaje de nuestras madres para hacer barbaridades.

 

Y Mientras iba Creciendo….

De mi primer beso con un chico. ¡¡Un poco asqueroso la verdad!! Eso de lidiar con la saliva no era algo que en la época lo llevara muy bien.

Mis primeros cigarros, algo de lo que me arrepiento, sino a día de hoy no sería fumadora.

Mis primeras discotecas, mis primeros bailes. Chicos, tonteos.. Adolescencia.

Esos veranos que no tenían fin, de playa, sol… Y sobretodo de esa vida feliz y  simple, sin obligaciones, ni responsabilidades y que la mayor aventura era la del vivir una día tras otro con novedades geniales.

 

Y así Aventura tras Aventura me hice Mayor….

A día de hoy, ya soy una mujer adulta. Intento vivir día a día como si fuera un evento único, pero ya no tiene esa genialidad y espontaneidad de la época. Ya no vivo sin responsabilidades, ni sin esfuerzos y sin un todo regalado. Lo peor de todo es que ya no vivo de sueños. Esos castillos eran de arena no de ladrillo firme.

Y así, una mujer se presenta con una edad y con mil planteamientos de  vida. Un compañero el otro día me hizo una pregunta que fue como una patada en los mismísimos … ¿Cómo ves tu futuro? ¿Cómo te ves de mayor? En el momento salí escueta de la pregunta con una repuesta bastante Carpe Diem. Luego, ¡no me la pude quitar por horas de la cabeza!

El futuro. ¿El futuro? ¡El futuro! Durante toda mi vida, he hecho mil planes de cómo sería mi futuro. Recuerdo que cuando era más joven pensaba que a los 27 me casaría y que sobre los 30 ya tendría mi primer hijo. Y así, formar una familia, un hogar. También  creía que el amor entre dos personas era eterno y que nunca se acababa. Que lo de los cuernos era una film de Hitchcock y lo de las traiciones un libro de Stephen King.  Lo de mi proyección de futuro, era  algo aún más pasional. El de   que sería una gran escritora que permitía cuidar de la familia y redactar grandes historias que alrededor del mundo comprarían mis libros. Vivir en Ibiza los veranos, al lado del mar, tomando cervecita fresquita al lado de los míos. Tenía tantos, tantos sueños…. Pero eran sólo eso. Sueños.

 

Y así viene la historia de hoy, de todo aquello que fuimos y que dejamos de ser, por las responsabilidades, por las facturas y por la poca creencia de nosotros mismos. En lo que muchos de nosotros tenemos olvidado, que son las partes felices de nuestra infancia y de esos recuerdos imborrables. Del hecho que nos hemos convertido en todo aquello, que seguramente odiábamos no hace tanto. De cómo anhelábamos por ser mayores y ser adultos, y de cómo a día de hoy, al menos yo,  volvería a mi infancia.

 

Volvería esas épocas de castillos de arena, a esas largas tardes de verano de charlas surreales pero que te hacía sentir vivo y feliz, sin teles ni ordenadores. A ese tiempo en el cuál luchaba por amor y me dejaba el corazón por el chico de mis sueños. Dónde todo era fácil y sino lo era, lo hacía ser fácil. Dónde no me cuestionaba el cómo y el porqué de todo. De que el levantarse de la cama era el inicio de un nuevo proyecto y el acostarse un nuevo sueño que realizar.

 

Me he convertido en una persona adulta. Ahora entiendo que significa ser mayor.

 

 

Nota de la Autora:

Mientras releo el post de hoy, me doy cuenta que me he convertido en una insufrible maniática adulta. Ya no quiero jugar, ni divertirme. Quiero ser responsable e insoportable mujer. ¡¡ME NIEGO!! YO NO SOY ASÍ. No sé si es por la sociedad, la cultura, nuestra educación o conceptos sociales que me involucrado en un extraño esquema social en el cuál el luchar por los sueños es una sandez. ¡¡PUES NO!! La LLAVE DE MI VIDA sólo yo dispongo de ella, y os puedo asegurar que a partir de hoy voy a volver a construir castillos de arena, quién sabe con mi experiencia y mi poca sabiduría quizás ahora sepa poner bien los cimientos, buenos tochos y hacer un castillo como Dios manda. Y muchos dirán que  construir sueños es de necios… pues yo digo… ¡¡¡ QUE VIVA LOS NECIOS!!!

 

Y como dice Alaska….

htp://www.youtube.com/watch?v=XX_hWpPnd3It

 

 

Continua, siempre continua ….