Tabaco, ¿Compañero o Enemigo?

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Hemos pasado de esas promesas que se hacen pero que nunca se cumplen. A encontrarnos con unas elecciones que según los resultados parece que la gente grita de forma muy tímida que quiere cambios, y me parece un buen camino. Aunque si sigo desconforme con que Sor Lucia Caram, que sigue posicionándose en política. No creo que la religión y la política puedan ir de la mano. Para mí es un contrasentido en toda regla.  Con esto la invito a una reflexión autocrítica.

Y nos encontramos con el tema de esta semana. El tabaco. Yo he fumado por 20 años en mi vida. Ha sido ¿Compañero o enemigo?

¿Compañero o enemigo?

Sinceramente para mí los cigarrillos  han sido mi enemigo como mi compañero. Después de 20 años de inhalar y tomar todo el alquitrán y nicotina que me ofrecía,  he decidido dejarlo.

La verdad, que en al inicio era un juego. “El juego de ser mayores”. Y fumaba porque así pensaba que sería  más respetada por mis compañeros y amigos. Sin duda era un recreo o una diversión la de experimentar de que ya no eres un mocoso a quién le tienen que limpiar los mocos, a ser un adolescente que ya se escoge su propia ropa y juega con un cigarrillo en la mano, a ser un adulto en todos sus modos, cuando en realidad no deja de ser un crío. Cuando en realidad solo se está  saliendo de la niñez. Un periodo complicado, pero el cual se debe vivir de forma natural. Porque cuando se es más mayor añoras no haber aprovechado como tal aquella linda época.

Después, lo que realmente no nos damos cuenta en esas edades y después del paso de los años, que la perspectiva es muy diferente, es que cuando vemos a esos chavales con el cigarro en la boca nos causan pena y lástima. Porque ellos no se dan cuenta realmente que el panorama que ofrecen es patético. Igual de patética era yo en aquella época que por creer que fumar era una cosa que me conllevaba a ser más chic, más adulta y respetada. Todo bobadas.

Así que desde mi época de adolescencia que he fumado hasta hace menos de dos semanas. Debo decir que aparte,  de las épocas que se toma un cigarrillo para aparentar, luego ha estado un gran aliado mío. Debo de confesar que era una persona que le gusta el hecho de fumar. Que tal ritual me  agradaba  enormemente.

Puedo recordar tantos momentos de mi vida en el cual el “piti” estaba conmigo como aliado. Cuantas lloreras reforzadas por un fumar y no parar. Cuantas fiestas de baile o en casa de amigos que acompañaban esos momentos de risas. Cuantas verdades y declaraciones de intenciones he hecho con un cigarrillo en mano. Cuantos, cuantos, cuantos momentos de mi vida has estado presente pitillo mío. Debo de decir, que tengo muchos recuerdos, pero lo bonito de la historia es que ha sido como aquel fiel amigo que nunca te falla.

Luego, para ser honestos hay la parte más negativa. Aquella que decides un día dejar de fumar, porque no solo te cuesta respirar cuando subes unas escaleras. Sino porque inconsciente o conscientemente sabes que te está dañando los pulmones, las arterias, el corazón, las vías respiratorias, en el caso de estar embarazada al feto, etc etc etc  Tenemos que ser honestos con nosotros mismos y saber que realmente el tabaco daña profundamente nuestro cuerpo, que es esa herramienta que nos debe de servir en el largo camino, que es la vida. Por lo tanto, mejor tenerla cuidada y lo máxima de sana posible, para no llegar a una vejez en la cual seamos demasiado castigados, y la podamos llevar dignamente.

Pues como habéis podido comprobar el tabaco ha sigo mi amigo y mi rival. Un amor correspondido pero peligroso, una relación intensa pero tóxica, una amistad que por fuerzas mayores debe concluirse. Y así ha sido.

Adiós tabaco…

A principios de año como la mayoría de personas, una misma se propone de las metas que debe cumplir ese año. Ir más al gimnasio, estar más atenta a aquello que comemos y , ¿Por qué no? Dejar de fumar.

Pues ese fue uno de mis retos. Dejar de fumar. Este mismo año cumplía 35 años. Creo y pienso que ya estoy en una edad más que correcta para dejar los malos hábitos y empezar con una vida sana. Y así fue.

Colgué en mi corcho de   objetivos que el 26 de mayo del 2015 dejaría de fumar. Coincidiendo con mi cumpleaños creo que fue la cosa más inteligente que pude hacer. Cada día miraba ese papel y me convencía a mí misma que ese día dejaría de fumar y que el tabaco no formaría nunca más parte de mi vida. Y así es. Ese día sin pensarlo dos veces no quise fumar ni pensar en ello, ni nada. El cigarro no formaría nunca más parte de mi vida.

Después de haber estado meses y meses preparándome para el momento, no me fue nada difícil. Es más,  no me está resultando nada complicado. Sino todo lo contrario. No pienso en él, no le echo de menos. Y así de simple es. Os lo puedo asegurar.

Había escuchado a muchas personas de mi entorno que lo habían pasado fatal. Que si el ansia. Que si el malestar. Que si el comer como animales. Que si los parches, chicles y demás historias. Yo desde mi humilde experiencia os puedo asegurar, que es fácil. Que no se pasa para nada mal. Solo uno debe concienciarse consigo mismo de que esa época que ha vivido ya está terminada  y que es el momento de empezar una más sana, llena de cosas positivas. Mejora de la salud, mejora de tus pulmones, menos gasto económico, mejora en tu cutis, tu aliento, tu ropa… Etc etc etc. Sabéis que el dejarlo todo son ventajas.

Así que desde Sin Hipocresias os invito a que dejéis de fumar. Que os marquéis el reto de abandonar un hábito tan tóxico como lo es el tabaco. Y no tengo ninguna duda de que lo lograreis. Amigos y amigas, todo lo que uno se propone y lo cree realmente lo consigue. Pues , ¡¡ Mucha fuerza!! Espero que seáis muchos los que os animéis.

Esta semana os dejo un clásico de canción que la interpreta Sara Montiel, y que no hace falta que os diga más porque seguro que ya la tenéis en la cabeza.

Continua, siempre continua ….