¿Quién Escoge a Quién?

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Hemos pasado de volver a jugar como niños, y encontrar esa esencia que según como la pienso yo, no la debemos de perder nunca. Porque el volver a ser críos en cierta manera es volver a ser un poco inocentes, un poco más curiosos y en cierta manera un poco más felices. A las mujeres y su esencia. Como deberían de ser según mi opinión y aquello que nunca deben de perder según su naturaleza y su condición, una opinión mucho subjetiva, pero como bien se dice para gustos los colores.

Y nos encontramos con el  tema de esta semana, hablaremos del amor, ya que hace mucho que no  lo hago. Y mi pregunta de  siempre, cuando he estado en pareja es decir, ¿Quién escogió a quién?

Los primeros encuentros…

Se da la situación del primer encuentro, de la primera vez. Aún no he llegado a entender del motivo de porque dos personas encuentran una cierta atracción, y en cambio con otras repulsión. Puede ser química, atracción física, curiosidad… Pero realmente aquello que nos salta en el interior de decir, ¡Sí! Lo quiero conocer. Pues la verdad que aún no sé muy bien el motivo. Será porque yo nunca he sido de flechazos, y  he necesitado de meses para ver si aquella persona era para mí. Quizás lo mío es exagerado, porque debería saltar más al vacío, sin pensar tanto y vivir en un momento mucho más Carpe Diem, por lo que se refiere al amor. No lo sé la verdad.

Lo que sí sé, es  que los primeros encuentros son maravillosos, estupendos, geniales. Es  como saltar al vacío cada vez que ves a esa persona. Todo es emoción y aventura. Novedad, curiosidad, risas nerviosas, miradas penetrantes, roces casuales, generosidad abusiva y un vaivén de emociones y sentimientos, que te hacen volar al séptimo cielo sin que te des cuenta. Eres feliz por todos los poros de tu piel, y nadie te puede despertar de este sueño “perfecto” que sólo tú puedes entender, y cuando intentas explicarlo a los demás tu cara y tu voz, con el acompañamiento de gestos extraños en tu cuerpo. Son perfectamente un cuadro del romanticismo, perfecto para cualquier exposición.

Así que sin duda, los primeros encuentros y meses de una relación son como un clímax surreal de vivencias “tontas” pero tanto “importantes”. Aunque no está escrito que una relación deba ser así. Seguramente habrán otras que empezaran de modo completamente opuesto, que hay más montañas rusas de problemas que de emociones románticas. ¿Pero está escrito como debe ser la relación perfecta? Yo creo que todas son perfectas, cuando la finalidad y la prioridad de las personas es dar amor y hacer feliz hasta la locura a la otra persona.

No obstante todo esto, se sigue formulando la pregunta en mi cabeza,  ¿Quién escoge a quién?

Los meses sucesivos …

Después de los meses sucesivos, de la primera fase de la “tontería extrema”,  o del “conocimiento severo”.  Porque como bien os he comentado no hay un manera “única” de cómo debe ser una relación ni de cómo debe ser lo perfecto, de cómo deben ser los comienzos de ésta. Viene el conocimiento de la persona.

Es esa fase donde las confidencias, de quizás un pasado no tanto “perfecto”, (aunque si a mi parecer el hablar de antiguas relaciones con tu actual pareja, creo que sea algo realmente más bien  perjudicial que positivo.) Y empieza esta época, donde las horas se pasan como minutos, horas, horas y más horas de palabras, de conocimiento de la otra persona,  del saber todo su ser, toda su esencia, todo del “todo”. Donde creo que inconscientemente hacemos una especie de “tribunales” de “prejuicios” de “opciones” donde a través de la palabra intentamos ver si aquella es la persona ideal para el resto de nuestras vidas. Una serie de conclusiones que nos ayudan a decidir, aunque si hay tanta gente que piensa que solo el corazón manda, también manda la razón. O eso me gustaría pensar. Aunque sí que es verdad, que si diéramos más escucha a nuestro corazón, quizás y digo solo quizás, seriamos más sinceros con  nosotros mismos. ¿Quién sabe?

Esta fase también es en la que se comparte la intimidad, como esencia de la palabra. Una de las cosas, que a mi pensar, son de las más importantes dentro de una relación de pareja, que haya un buen entendimiento a modo sexual. Que se puedan divertir y se puedan amar. Y este aspecto también es un conocimiento de la persona que tienes delante de tus ojos, y que como estamos “fabricados hoy en día” no dejamos de juzgar y pensar si aquella persona será aquella que te cogerá la mano cuando seréis ancianos. Estamos constantemente mirando alrededor de la posibilidad de si hay alguien mejor, en vez, de centrarnos en la persona que escogimos en primera instancia, y de dedicarnos en piel y alma a ese ser humano, que seguro que nos puede aportar tanto. ¿Por qué seguimos buscando aun cuando tenemos?

Y después de meses y meses, de intercambios de informaciones, mi pregunta sigue en mi cabeza, ¿Quién escoge a quién?

A lo largo de la relación …

Después de los meses de tontería máxima, de la época de profundizar sobre la otra persona. Vienen las discusiones, y las pruebas contra la vida que te hacen ver si esa pareja será eterna o simplemente ha estado un visitante en un periodo de tu vida.

Es aquí, donde viene mi lamento, mi disgusto, y mi desacuerdo. Hoy en día, nos estamos fabricando a nosotros mismos, como personas que deben de encontrar el cuento de final feliz de Disney, o bien el final de película de Hollywood. ¡¡Me indigna completamente!!

Una pareja no viene formada solo de buenos momentos y de perfección, sino más bien, desde mi punto de vista, completamente subjetivo, es que las parejas deben tener discusiones, deben tener “problemas” para conocerse realmente y que el día de mañana puedan superar cualquier cosa juntos sin ningún tipo de barrera que nos les permita ir más allá de todo, formando un equipo.

¿Dónde está mi queja? Nos hemos convertido en personas completamente egoístas, simples y sin fuerza para el compromiso. Cuando algo va mal, pues nada fuera y a otra cosa. Y así, vamos pasando por varias parejas, y siempre con esa sensación de fracaso de no haber encontrado aquello “perfecto” que nos hace soñar como en cualquier film como en cualquier guión o libro. ¡¡Me parece completamente intolerable!! ¡¡Sí!! ¡¡Me avergüenzo profundamente de la sociedad que estamos construyendo!!

Estamos construyendo personas donde no tienen valores, donde no saben que es el compromiso con la otra persona, que es el amor verdadero, que no es un film, por supuesto.  El saber compartir, escuchar, entender y  comprender, ser amigos y amantes, ser compañeros de viaje y tolerantes. Estamos perdiendo toda la belleza del amor por creer en una ilusión en vez de una realidad. Me lástima profundamente en que se está convirtiendo todo. Nos movemos más bien “por una publicidad barata de nosotros mismos”, que por una realidad del apostar por la sensibilidad y la empatía, y el amar profundamente a alguien.

No obstante yo me sigo preguntando, ¿Quién escoge a quién?

 

¿Quién escoge a quién?  

La verdad que no se responder a la pregunta. Será que es el hombre, la mujer, los dos. ¿Pero cuál es el momento que uno dice, tú eres para mí? ¿Cuál es el momento exacto que uno decide o sabe que esa persona le acompañará en el camino de la vida? ¿Cómo puede uno saber que aquel o aquella que ama con toda esa pasión y todo ese amor será aquella que compartirá todos los días del resto de sus vidas? ¿Cómo uno puede saber? ¡¡Arriesgando!!

Sinceramente, pienso que uno cuando encuentra a esa persona, y sabe implicarse y comprometerse, uno tiene que arriesgar siempre para que no le quede nada en el tintero de… ¿Por qué no me arriesgue?

Son demasiadas las preguntas que me hago sobre el amor, el mundo de la pareja, el saber que habrá allí, aquí,  una persona que te sepa mirar a los ojos y te diga una frase tan simple como:

-Tranquila, que todo saldrá bien…. No te preocupes por nada….

Daría todo lo que tengo y más, por escuchar esa frase de amor profundo, de respeto y del perfecto compañero de viaje.

No obstante todo lo dicho, aun  no sé ¿Quién escoge a quién?

Continua, siempre continua …