Un día cualquiera…

En el post del día, me acompañaréis durante todo un día, en lo que va aconteciendo… Cada hora, o dos, o solo media, habrá una actualización. ¡Espero que os guste!

¡Ahí vamos! 22780557_184684148762019_6046586505210710042_n

7:00 am

Dicen… ¡Quién madruga Dios ayuda! Yo no dudo, para nada del dicho… Pero sí que puedo asegurar… ¡Me mata!

En el autobús, de camino a Zaragoza. Sé de ciencia cierta que el día de hoy no me va a decepcionar, ni a vosotros tampoco… O al menos, esta es mi voluntad.

No he pegado ojo en toda la noche, espero que dicho contratiempo no cause estragos en mi jornada.

Todo con manto negro de la noche que acaba. Silencio absoluto, solo la compañía de la radio local.

El camino de un día cualquiera empieza…

7:45 am

El día empieza asomar sus discretos rayos de Sol. Nadie puede entender la maravilla que es la Mancha… Esos horizontes de tierra sinfín.

Aunque es frío, siento la presencia de la primavera… No falta tanto, no queda nada. Sigue reinando el silencio, ya ni la radio. No sé si dar tregua a mi sueño… Y reposar. Aunque si los naranjas del amanecer, me deleitan…

Entre el vaivén de curvas y pueblos diminutos me pregunto… ¿Esto es similar al amor? ¿Nunca se sabe cómo y cuándo se acaba? O, ¿es eterno como el horizonte sinfín?

8:19 am

El silencio se ha ido… Dos profesoras de instituto, reinan la tertulia del autobús. ¿Dormiré? Creo que no. Es que, os confieso que tengo una debilidad… ¡El acento maño! -Pero vamos majica que no estás tan malica- ¡Me encanta!

Tienen, conversación hasta Zaragoza. Admiro, las personas que de buena mañana tienen una marcha… ¿Y con acento maño? ¡La ostia!

8:33 am

¡Un grupo de adolescentes! ¿Cómo podemos olvidar tan rápido aquella época?

Vaya pavo, más pavo, más pavo teníamos… A veces, entiendo del porqué nuestros padres nos querían matar en aquella época.

El Sol ya ha salido. ¡Un perfecto día se avecina! Y yo… más cerquica de mi querida Zaragoza.

9:58 am

Plaza Nuestra Señora del Pilar

¡Ya estoy aquí! Las campanas anuncian las diez de la mañana.

El Sol en mi cara, me regala su calidez.

La majestuosidad de la plaza me enseña que soy realmente insignificante.

Anécdota: La calidez humana

Una de las maestras, charlatanas se ha ofrecido a “guiarme”. Primero hemos cogido el tranvía que nos llevaba al centro de la ciudad. “Me ha colado” tan majica. Hemos charlado, hasta llegar a mi destinación. Maestra, aprendiz insaciable, amante de la buena vida y la vida sana. Ha sido un placer, entrar por la puerta “grande” en su compañía. Un despedida dulce de un quizás nos volvamos a encontrar…

11:39 am

Entrar en el Pilar siempre tiene su qué…

Os cuento, más allá de mi profunda fe, este lugar tiene una magia especial. Me envuelve, siento paz, sosiego… Sabiendo que en este magnífico lugar no me puede suceder nada. Me siento a salvo.

Sentada en la plaza, con el Sol que me visita por momentos, siento esa niñez pérdida en algún rincón de mi ser.

La sensación que todo se mueve, y yo quieta robo un poco de la vida de los demás. Robo sus miradas, sus sonrisas, la inocencia del que espía con buena fe y la alegría de compartir. Cada uno, seguro que tiene mil historias, ojalá pudiera saberlas todas para lucrarme de su experiencia. ¡Cuánto me queda por aprender!

14:40 pm

Momento aperitivo, sin duda alguna no es hora, pero ¿mientras nos vaya bien? ¿A quién le importa?

Cervecera fresquita, buena compañía… El Sol en Plza España que regala alegría. La incertidumbre del no saber.

Es el inicio… ¿De qué? Ya lo iréis descubriendo.

Todo empezó como en la película…. “El diario de Noa”

15:49 pm

Comiendo…

Sin duda, hay personas que te sorprenden y te vuelven a sorprender.

Para que una escritora se quede sin palabras, es grave… Muy grave.

El diario de Noa sigue

17:35 pm

Parece que sin quererlo, o más bien queriéndolo la Primavera ha llegado a la cuidad …. (Y no sabes lo bien que me sienta, ta ta ta)

Zaragoza está que arde… Calor, alegría… El ritmo de un viejo blues de fondo y yo con la sangre que altera.

Es curioso, la de cosas que pasan en un solo día, y si no fuera, por mi ejercicio de hoy, no me daría ni cuenta, de cuantos detalles de cuántas cosas vivimos, de cuántas sensaciones positivas, emociones y vivencias que dejamos en el tintero pensando que es algo común y normal… Pero no lo es.

Una simple foto, unas risas por la calle, uña olor, una melodía…

Y el día sigue…

20:52 pm

Dos pintas morenas… Pub, la soñolencia desaparece para dar la bienvenida al manto oscuro.

¿Qué sucede que por la noche todos los gatos somos pardos?

En un típico pub irlandés, música más que apetecible y la compañía en sintonía. ¿Qué sucede Zaragoza que siempre me lías?

Bueno, quizás soy yo misma que me dejo liar… Tantas canciones podría mencionar, pero prefiero que encontréis vuestro propio soul.

Lo lindo de todo es que no ha acabado aún el día…

23:56 pm

Un día completo… Lleno de sensaciones positivas, pero siempre existe el pero…

Y mi pero está relacionado con el saber que no debo, pero siento… Siento en el respirar que me falta un medio moro.

¿Cuántas estupideces nos regala la vida? Le llaman, amor.

Mi libro

 

Hoy os quiero regalar, el prólogo de mi primer libro.

21742894_172472549983179_2377988781173094500_nEspero que os guste para seguir leyéndolo con la misma pasión y dedicación,  que puse en su día mientras lo escribía. 

La portada, la realizó mi hermano. Eternamente agradecida Carles Siles @charlysi

 

Pues ahí vamos…

 

 

PRÓLOGO

 

Querido amor siempre correspondido,

Hoy me siento delante de ti, indirectamente, pero siempre tan cerca como puedo. Me decido a escribirte esta carta, porque es lo máximo que puedo ofrecerte de una historia, en la que tú, también formas parte.

El tiempo es un maestro inocente e invisible, que nos da el poder de apreciar las cosas de una manera mucho más dulce y sosegada, que incluso, en el mismo momento vivido. Irónico, pero real. No obstante, incide a veces la variante de la verdad y de lo sucedido, y en ello, se entremezclan los sentimientos. Aún no sabes bien de lo que te hablo, pero lo entenderás cuando seas más mayor. O quizás, me sorprenderás como siempre, con una de tus explicaciones exactas de lo que te quiero decir.

En lo que sentimientos se refiere, por mucho que la realidad haya sido opuesta, y de no existir el todo perfecto, lo que tenemos que tener en cuenta, y de base, es que todo sirve para aprender. Todo. Incluso de aquellas sensaciones que podríamos decir que son opuestas al amor. De esas, también crecemos y aprendemos.

Todos, han querido darte una versión de la historia prohibida. Pero aquí esta tu madre para contártela con el máximo de detalle, que me sea posible, claro.

Me siento incómoda, pero a la vez liberada, de que al fin pueda haber la versión más detallada de todo lo que aconteció. Sé de buen grado, que todos en buena fe quieren explicar su versión de los hechos, pero siempre me ha parecido extremamente injusto que no supieras la verdad, de todo, sin excepciones. Que supieras la verdad de tu familia. Lo bueno, y lo que no es tan agradable. Eres una niña adorable y muy precoz para tu edad, por eso, sé que en ti puedo confiar, y que harás el uso justo de todo. Eres sana y buena de corazón, no juzgas a nadie y observas los detalles como si nunca te cansaras de aprender.

La vida no es siempre justa, mi pequeño retoño, pero eso es algo que aunque pasen mil años nunca aprenderás, y si sabes cómo hacerlo, por favor enséñame.

Le he dado mil vueltas, antes de hacerte partícipe de esto, no creas que es fácil para mí, pero como te he comentado, tienes todo el derecho de saber la verdad.

Por mucho que te escriba frases sinfín y palabras que adornan las historias, creo que lo más justo es que leas, por ti misma la historia. Que saques tus propias conclusiones de ello. No será fácil, ya lo sé. Y lo siento mucho si te lastimo o te hago pasar un mal momento. Las verdades tantas veces duelen, pero te aseguro mi amor, que mucho peor es la mentira.

Lo último que me queda por decirte en esta carta, es que seas fuerte, que entiendas que todos somos humanos, nos podemos equivocar, y que las elecciones de vida no siempre son fáciles. Se te plantean como simples juegos, lo peor, es que no siempre eres consciente que quizás, una de ellas te pueda cambiar la vida por completo. Por ello, me escuchas tan a menudo repetir esta frase que nunca entiendes: “Y si…” Hoy por fin, lo en tenderás todo.

Con todo mi ser y amor infinito,

Mami.

 

 

 

Mil millones de gracias a todos,

DSO

Querido Nadie

                                                                                                                                                18/III/2018

 

Querido Nadie:

IMG_0638Hoy te escribo a ti. A veces, el Nadie, es la mejor compañía para la sana reflexión. Me dirijo a ti, me abro en canal, contándote lo que ha sido, realmente una dura semana.

 

El adiós…

¿Cuántas veces has querido decir adiós, pero no has encontrado el momento oportuno? Yo, miles.

El adiós, no es solo cerrar una relación, si no, que en cierta manera, es cerrar una de tus puertas, con un posible hasta luego con “la persona”. Normalmente, alargas el momento, porque sabes el sufrimiento que te va a causar, el dolor hasta las entrañas que no te deja ni respirar. Ese desconsuelo, comprendiendo, que estará allí por un largo tiempo. Pero entiendes, que al cerrar esa puerta, abres otras, así con coraje y fuerza, te enfrentas a casi tu peor enemigo, la angustia de la pérdida.

Lunes era, mis temores a flor de piel, pero con valentía dije adiós, con amor, sin rencor, sin pesar… Pero, aunque lo hagas, con la mejor de las intenciones, duele en el alma. Siendo consecuente, que no solo a mí, si no, también la persona que lo recibió. Lo sé, y eso, aún duele más. Así, que con el llanto amargo de las despedidas, empecé la semana.

Los hasta siempre, parecen solo parte de las novelas, de los romances, de la idea absurda de una posible vuelta. Pero este, era un para siempre de la vida real, dolió como si me clavaran un puñal en el alma.

Ahora, pienso, me sigue doliendo… Pero hice lo correcto, y para las cosas bien hechas, no hay precio. Sino una sensación de bienestar.

 

La incertidumbre…

¿Cuántas veces te pierdes en el bucle de las emociones?

Así es, querido Nadie. No sé, si es lo mismo o no, para hombres y mujeres. Pero, pienso que a todos, nos afecta de igual manera.

Hay quien sabe exteriorizar todas sus emociones con numeritos surrealistas, este sería mi caso (todos los artistas somos un poco raros, y lo digo riéndome de mí misma, que no hay mejor terapia que esta). Otros, que las guardan debajo de la cama, como si no existieran. Yo no sé, que es lo mejor. Si el saberse contener, o el mostrar. Quizás, el punto intermedio, sería lo correcto. Aunque, sabiendo que entrar en la discusión de lo correcto, el bucle sería interminable.

Sigamos. Las emociones te arrastran a lo desconocido muchas veces, lo que nunca falla, son las sensaciones. Parece que sea una contraposición, pero es realidad pura.

De ciencia cierta sé, al menos en mi caso, que mis emociones me arrastran muchas veces fuera de la racionalidad y del pensar fríamente las cosas. Me dejo llevar por ellas, como si del mismo viento se tratara. Me pueden. ¿Qué he aprendido? Vivir cada una de ellas. No las puedo evitar. Dejo que invadan cada poro de mi ser (una cosa tengo clara), si las dejara debajo de la cama, no viviría, sería como un inerte. ¡Eso no! En la vida hay dos opciones, dejar que pase o meterte hasta el fondo. Yo siempre elijo la segunda.

Así que con mis emociones, bailando un rock de lo más complejo, me trajiné, hasta que me cansé. Querido Nadie, que duro fue. Luego, llegó la luz, reposé, me relajé y las analicé. Había estado metida en pensamientos que no me ayudaban, pero con la frialdad del después, supe por qué tuve cada una de ellas, entonces me mimé y trabajé, para ver que es lo que fallaba en mí misma. Es fácil, culpar a los demás, sin duda alguna, pero el único responsable de tu vida eres tú, ¿no? Pues así hice, ser responsable de mí misma.

¿Sensaciones? Son esas que nunca fallan. Todos tenemos un sexto sentido, que nos guía para saber, cuando haces bien o mal. Y si dudas. Deja que las emociones te invadan. Relájate. Seguro que encontrarás la respuesta. Siempre. No dudes de ello.

Analiza tus sensaciones, como cuando las tienes haciendo deporte. Sabes cuando vas bien, cuando debes dar más de ti o cuando tienes que frenar. En la vida, sucede lo mismo. Guíate de ellas, seguro que por el mal camino, no te llevan. A veces duelen, pero por eso sé, querido Nadie, que nunca me fallan.

 

Las vendettas…

¿Cuántas veces uno quiere vengarse por desengaño, mentiras o traiciones?

Todos somos humanos, y cuando nos hacen daño, creemos que lo justo es vengarse. Pero yo no soy así. Como dice Gandhi, si todo el mundo actuara ojo por ojo, el mundo se quedaría ciego. Creo firmemente en lo que dice.

Querido Nadie, soy incapaz, de devolver a nadie, nada, por mucho tormento que me hayan causado. No me creo un Dios todo poderoso, no me creo la jueza del Tribunal Superior, ni una sabionda perfecta con el derecho de apuntar el dedo a nadie. Y aún menos causarle un mal con premeditación y alevosía a una persona. Puedes pensar, ¡qué tonta es! Quizás. Pero te puedo asegurar, querido Nadie, que me voy a dormir muy, pero que muy tranquila.

El mundo, no se puede mover por rencores. Ni dolores. Porque acabaríamos dándonos todos de ostias hasta el carné de identidad.

Apruebo, completamente, que una persona se plante y elija no seguir más en el camino, de la persona que le ha causado mal. Apruebo, que la ignorancia es el mayor desprecio. Apruebo, que uno elija no causar ni bien ni mal, al autor de su malestar. Pero lo que no apruebo, ni aprobaré nunca, es causar dolor por el dolor. Me explico:

Esta semana, querían que me involucrara en una vendetta. Querido Nadie, no pude. Lo que no quieras para ti, no lo hagas a los demás. No estoy dando un discurso de buenismo, ni soy una moralista. Aunque si soy muy consciente que lo parece.

Se trata de valores, defendiendo a capa y espada, en lo que yo creo. Permite que te cuente, que si yo fallara a mis valores, me estaría fallando a mí misma. ¡Eso no lo puedo consentir! Los valores de las personas, son sus pilares. Querido Nadie, ¡no podía destrozar mis pilares por rencor! ¿Me entiendes?

Para mí, es surrealista involucrarme en líos, no me han gustado, no me gustan y no me gustarán. Y cuando los veo, vuelo más alto y soy más veloz, que el mismo cometa Halley.

Piensa querido Nadie, ¿imagínate que mundo horrible, que en cierta manera ya es, si la gente actuara constantemente ojo por ojo?

 

 

Y esta ha sido mi semana, querido Nadie. ¿Complicada? Un poco. Pero hoy estoy aquí, con una sonrisa, viendo como nieva en mi bonita Molina de Aragón. Sabiendo, que me equivoco, sé rectificar, y que con todo lo acontecido, me considero un poco mejor persona. ¿Qué más puedo pedir?

 

 

 

Continua, siempre continua…

El Perro del Hortelano

En el post de hoy, poco puedo decir… ¿Sabéis de esos momentos que por mucho que te esfuerces las palabras no salen? Hoy, me sucede esto.

Pero si, quiero compartir, algo que es parte de mi esencia. Es una de las obras  de Lope de Vega, que sin duda es la base de mi inspiración. Pensando, que ofreceros… Hoy os ofrezco, un poco de mí, pero tanto de mí.

Espero que lo adoréis como yo lo hago. Es un pedacito del “Perro del Hortelano”. Y gran parte, de esta escritora, que adora la literatura.

 

 

 

Continua, siempre continua…   

Je suis, une femme

No hay mejor ocasión, que el día de hoy para hablar de las mujeres.

28783315_224400234790410_2167607384953218143_nPara quien no lo sepa, el 8 de marzo de 1908, en Nueva York, trabajadoras del sector textil de la fábrica Cotton de Nueva York se declararon en huelga para reivindicar mejoras en sus condiciones de trabajo. En conmemoración de esta fecha, los grupos socialistas lograron que se declarara esta fecha como el Día Internacional de la Mujer.

Después de los hechos históricos, vamos con el hoy. Sin duda, la sociedad y la evolución de la mujer en esta, es un hecho. En el post de hoy, os escribirán cuatro mujeres, una de ellas, yo. Somos cuatro mujeres, muy diferentes, pero nos une, algo más poderoso que la discriminación, el machismo y la desigualdad, el amor.

Daniela Piovezan @piove_dani

He crecido en una burbuja de machismo disfrazado, en el que a la mujer hay que cuidarla y protegerla, como un bien valioso que no puede mancillarse, ni física ni moralmente. En una sociedad cargada de protocolos y guiones. Una jaula adornada, acolchada y segura. Ya no me quejo. No me quejo porque lo que me enseñaron, no fue nada más que lo que les fue enseñado y no es momento de encontrar culpables.

Es momento de aprender del pasado, enfrentarse a los miedos, seguir adelante, creando una nueva historia y nuevas lecciones. Es momento de celebrar. Celebremos las conquistas. Las conquistas de tantas mujeres que entraron en nuestra historia, me llenan de admiración por su ejemplo de lucha, resistencia y superación.

Las batallas diarias de todas y cada una de nosotras por tener una vida plena. Celebremos la fuerza que impulsa la lucha por los mismos privilegios, y por qué no, también los deberes.

Celebremos la igualdad. La igualdad de importancia, no de esencia. La igualdad de oportunidades y derechos. Celebremos las diferencias.

Las diferencias que complementan y construyen. Las diferencias que dejan ver la belleza de los matices. Celebremos la libertad. La libertad de ir, hacer o ser lo que se desea. La libertad de tener hijos o no. De peinarse, maquillarse, depilarse, arreglarse… O no. Seducir y ser seducida. Ir sola o acompañada. Enseñar la rodilla, la mejilla o el pecho. Jugar al fútbol, billar o ajedrez. Que te guste el rosa, azul o amarillo, sin distinción alguna, ni porque un color u otro signifique nada.

Celebremos lo que cada una puede aportar como ser humano, con sus genes, caracteres e historias.

DSO  @dsowriter

Me alegra profundamente, que las mujeres nos unamos por causas y que nos apoyemos en todo. Lo que me duele, muchas veces, es que parecemos competidoras, más que amigas. Seguramente, la educación retrógrada, tiene mucha culpa de ello. Pero es así, no lo entiendo, ni lo entenderé nunca, pero la unidad entre nosotras, no siempre hace la fuerza.

Es algo que me duele, pero lucho cada día para que esto cambie. Tenemos estigmas en nuestra piel, que nos causan dolor sin poder entender el porqué. Pero la realidad, es solo una, en toda esta lucha de cientos de años, contra las injusticias por una sociedad, en que la mujer estaba más que sometida por la presión sin razón del hombre, nos ahogo de tal manera, que creo que incluso hoy… Sigue siendo un problema.

Luchamos, salimos a la calle, algo que era impensable. Hablamos y decimos lo que pensamos, sin tener el miedo en el cuerpo para que nos anulen e incluso, nos maltraten. La vida no siempre es justa. Con la mano en el corazón, coherente de aquello que digo, el hombre, hablando de género masculino, no ha sido justo con la mujer. Éramos de una “categoría” inferior, nuestra voz, nuestros deseos y aquello que realmente necesitábamos no era tomado en consideración. Creando mella en nuestra vida y pensando, que realmente tenía que ser así.

Pero, a lo que os decía, las mujeres tenemos que unirnos sin ningún tipo de separatismo, apoyarnos para lo bueno y lo malo, aunque no estemos complemente de acuerdo. Sin duda, el dicho “La Unión Hace La Fuerza”, tendría que ser nuestra doctrina, para ponerle un par de ovarios a cualquier personaje que nos quiera menospreciar, solo por la condición de ser mujer.

Somos mujeres libres, luchadoras, con las ideas de una vida independiente creada por nuestras propias elecciones, sin una mano acosadora de aquello que “tenemos que hacer”.

Hoy quiero brindar, y aunque si un buen amigo, hablo sobre esta forma de celebrar, le robo con todo mi cariño y respeto, su idea.

Brindemos con un buen Cosmopolitan:

Brindo por todas las madres solteras.

Brindo por esas directivas de empresa, que renuncian a tanto, que no es poco, por la única condición de ser mujer.

Brindo por cada una, que sin miedo ha escapado del hijo de puta que le alza la mano.

Brindo por todas aquellas, que saldrán a la calle el ocho de marzo defendiendo nuestros derechos.

Brindo por las mujeres, que de la paciencia hicieron una virtud.

Gracias a todas por ser mujeres.

Ivonne Tarracó @iua_tc

A todas las guerreras

Tengo un día, pero me vale. Tomo las calles, sin miedo, convencida de lo que hago y del porqué estoy aquí. Se lo debo a ellas, a mi madre, a mi abuela, a todas las mujeres que no tuve el placer de conocer, y que me abrieron paso y marcaron el camino a seguir. Cargo con mis propios frentes abiertos y lidio mis propias batallas, pero hoy me siento capaz de parar a todo un país. Sigo adelante con mi estrategia y cuento con un gran número de efectivos. Nos abanderan los mismos propósitos y nuestro himno nos ha conducido hasta aquí. Tal vez intenten desalentarme y desautorizarme, o pongan en duda mis intenciones y mis capacidades, puede que cuestionen mi criterio o simplemente, no me tomen en consideración, pero seguiré ahí, al pie del cañón. Avanzaré con paso firme y decidido, ganando terreno por méritos propios, buscando nuevos aliados cada día hasta que se me olvide el motivo por el cual estuve hoy aquí. Espero poder dejar atrás las causas perdidas y ser capaz de armarme del valor suficiente para sacrificarme por todos/as aquellos/as por los/las que vale la pena luchar. Ya sé que no va a ser fácil, puede que en algunos momentos me tiente la idea de abandonar, pero lo hago pensando también en las generaciones futuras, las presentes nos tenemos que atrincherar. Así pues, me abasteceré de lo propio y lo prestado, lo innato y lo adquirido, dispondré de todos los recursos a mi alcance y de un tiempo que no siempre resulte ser preciso, para poder lograr, al fin, la tan ansiada victoria. Y si en el peor de los casos, cayera o resultara herida, sé que cuento con el apoyo de un sinfín de manos amigas que blindarán mi corazón del coraje necesario para ponerme de nuevo en pie. Reconociéndome imperfecta y vulnerable, curtida por los embates de la vida y aleccionada por ellos, desde la ilusión y con honestidad, dejo constancia de cuáles son mis reivindicaciones, porque son estas y no otras, y no tengo intención alguna de cambiarlas: 

Reivindico un lugar en el mundo, mi lugar, el nuestro.

Reivindico un salario digno, igualitario y justo.

Reivindico más horas compartidas y minutos en soledad.

Reivindico las mismas oportunidades que ellos.

Reivindico la libertad, la igualdad y la justicia.

Reivindico el derecho a decidir y a emocionarme, a aprender y a equivocarme, a luchar y a rendirme, a triunfar y a fracasar.

Reivindico lo humano por encima de cualquier género.

Reivindico el amor en todas sus formas y expresiones.

Reivindico el respeto y mi propia vida.

Reivindico el poder ser yo misma.

Lara de Mena  @laradmena

Escribir sobre el día de la mujer, me lleva rápidamente a pensar en la lucha por la igualdad con el hombre, la desigualdad salarial, la violencia de género y un largo etcétera de batallas, que no hay que abandonar. Todo ello cierto es, aún vivimos a remolque de muchas lacras en nuestra sociedad, dando mi total apoyo a quién hoy saldrá a las calles para reivindicarlo. Pero yo desde mi humilde pupitre, quiero que mis palabras vayan dedicadas a remarcar para sacar a la luz, todo aquello que también sabemos y a veces obviamos…


Mujer, todo el mundo sabe su significado morfológico, pero ¿y el significado oculto? Mujer es sinónimo de pasión, sentimiento, valentía, fuerza, dignidad, coraje, inteligencia, fortaleza emocional, empatía y sufrimiento (sí, sufrimos y a veces mucho, pero porque tenemos la capacidad de sentir).


Hay una palabra que engloba el sentir de una mujer, es el amor. Amor por lo que hace, amor por como lo hace, amor por quien la rodea. La belleza, sus amigos, su soledad, independencia, fragilidad, por su liderazgo, sencillez, al fin y al cabo, ¿qué hay más importante?


Soy una mujer soltera, sin haber pasado nunca por el altar, no he vivido el nacimiento de un hijo, ni he conseguido un puesto directivo. No obstante, todo esto, lo vivo con la alegría de saber que estoy rodeada de amor. Con la necesidad de repartir y compartir, por ello, hoy, ocho de marzo, me voy a levantar con el único objetivo, de agradecer a todas aquellas mujeres bellas que forman parte de mi vida, a las que quiero y admiro. ¡Lo valéis y lo sabéis! ¡GRACIAS!

Continua, siempre continua…

Je suis, une femme

No hay mejor ocasión, que el día de hoy para hablar de las mujeres.

28783315_224400234790410_2167607384953218143_nPara quien no lo sepa, el 8 de marzo de 1908, en Nueva York, trabajadoras del sector textil de la fábrica Cotton de Nueva York se declararon en huelga para reivindicar mejoras en sus condiciones de trabajo. En conmemoración de esta fecha, los grupos socialistas lograron que se declarara esta fecha como el Día Internacional de la Mujer.

Después de los hechos históricos, vamos con el hoy. Sin duda, la sociedad y la evolución de la mujer en esta, es un hecho. En el post de hoy, os escribirán cuatro mujeres, una de ellas, yo. Somos cuatro mujeres, muy diferentes, pero nos une, algo más poderoso que la discriminación, el machismo y la desigualdad, el amor.

 

Daniela Piovezan @piove_dani

He crecido en una burbuja de machismo disfrazado, en el que a la mujer hay que cuidarla y protegerla, como un bien valioso que no puede mancillarse, ni física ni moralmente. En una sociedad cargada de protocolos y guiones. Una jaula adornada, acolchada y segura. Ya no me quejo. No me quejo porque lo que me enseñaron, no fue nada más que lo que les fue enseñado y no es momento de encontrar culpables.

Es momento de aprender del pasado, enfrentarse a los miedos, seguir adelante, creando una nueva historia y nuevas lecciones. Es momento de celebrar. Celebremos las conquistas. Las conquistas de tantas mujeres que entraron en nuestra historia, me llenan de admiración por su ejemplo de lucha, resistencia y superación.

Las batallas diarias de todas y cada una de nosotras por tener una vida plena. Celebremos la fuerza que impulsa la lucha por los mismos privilegios, y por qué no, también los deberes.

Celebremos la igualdad. La igualdad de importancia, no de esencia. La igualdad de oportunidades y derechos. Celebremos las diferencias.

Las diferencias que complementan y construyen. Las diferencias que dejan ver la belleza de los matices. Celebremos la libertad. La libertad de ir, hacer o ser lo que se desea. La libertad de tener hijos o no. De peinarse, maquillarse, depilarse, arreglarse… O no. Seducir y ser seducida. Ir sola o acompañada. Enseñar la rodilla, la mejilla o el pecho. Jugar al fútbol, billar o ajedrez. Que te guste el rosa, azul o amarillo, sin distinción alguna, ni porque un color u otro signifique nada.

Celebremos lo que cada una puede aportar como ser humano, con sus genes, caracteres e historias.

 

DSO @dsowriter

Me alegra profundamente, que las mujeres nos unamos por causas y que nos apoyemos en todo. Lo que me duele, muchas veces, es que parecemos competidoras, más que amigas. Seguramente, la educación retrógrada, tiene mucha culpa de ello. Pero es así, no lo entiendo, ni lo entenderé nunca, pero la unidad entre nosotras, no siempre hace la fuerza.

Es algo que me duele, pero lucho cada día para que esto cambie. Tenemos estigmas en nuestra piel, que nos causan dolor sin poder entender el porqué. Pero la realidad, es solo una, en toda esta lucha de cientos de años, contra las injusticias por una sociedad, en que la mujer estaba más que sometida por la presión sin razón del hombre, nos ahogo de tal manera, que creo que incluso hoy… Sigue siendo un problema.

Luchamos, salimos a la calle, algo que era impensable. Hablamos y decimos lo que pensamos, sin tener el miedo en el cuerpo para que nos anulen e incluso, nos maltraten. La vida no siempre es justa. Con la mano en el corazón, coherente de aquello que digo, el hombre, hablando de género masculino, no ha sido justo con la mujer. Éramos de una “categoría” inferior, nuestra voz, nuestros deseos y aquello que realmente necesitábamos no era tomado en consideración. Creando mella en nuestra vida y pensando, que realmente tenía que ser así.

Pero, a lo que os decía, las mujeres tenemos que unirnos sin ningún tipo de separatismo, apoyarnos para lo bueno y lo malo, aunque no estemos complemente de acuerdo. Sin duda, el dicho “La Unión Hace La Fuerza”, tendría que ser nuestra doctrina, para ponerle un par de ovarios a cualquier personaje que nos quiera menospreciar, solo por la condición de ser mujer.

Somos mujeres libres, luchadoras, con las ideas de una vida independiente creada por nuestras propias elecciones, sin una mano acosadora de aquello que “tenemos que hacer”.

Hoy quiero brindar, y aunque si un buen amigo, hablo sobre esta forma de celebrar, le robo con todo mi cariño y respeto, su idea.

Brindemos con un buen Cosmopolitan:

Brindo por todas las madres solteras.

Brindo por esas directivas de empresa, que renuncian a tanto, que no es poco, por la única condición de ser mujer.

Brindo por cada una, que sin miedo ha escapado del hijo de puta que le alza la mano.

Brindo por todas aquellas, que saldrán a la calle el ocho de marzo defendiendo nuestros derechos.

Brindo por las mujeres, que de la paciencia hicieron una virtud.

Gracias a todas por ser mujeres.

 

Ivonne Tarracó  @iua_tc

A todas las guerreras

Tengo un día, pero me vale. Tomo las calles, sin miedo, convencida de lo que hago y del porqué estoy aquí. Se lo debo a ellas, a mi madre, a mi abuela, a todas las mujeres que no tuve el placer de conocer, y que me abrieron paso y marcaron el camino a seguir. Cargo con mis propios frentes abiertos y lidio mis propias batallas, pero hoy me siento capaz de parar a todo un país. Sigo adelante con mi estrategia y cuento con un gran número de efectivos. Nos abanderan los mismos propósitos y nuestro himno nos ha conducido hasta aquí. Tal vez intenten desalentarme y desautorizarme, o pongan en duda mis intenciones y mis capacidades, puede que cuestionen mi criterio o simplemente, no me tomen en consideración, pero seguiré ahí, al pie del cañón. Avanzaré con paso firme y decidido, ganando terreno por méritos propios, buscando nuevos aliados cada día hasta que se me olvide el motivo por el cual estuve hoy aquí. Espero poder dejar atrás las causas perdidas y ser capaz de armarme del valor suficiente para sacrificarme por todos/as aquellos/as por los/las que vale la pena luchar. Ya sé que no va a ser fácil, puede que en algunos momentos me tiente la idea de abandonar, pero lo hago pensando también en las generaciones futuras, las presentes nos tenemos que atrincherar. Así pues, me abasteceré de lo propio y lo prestado, lo innato y lo adquirido, dispondré de todos los recursos a mi alcance y de un tiempo que no siempre resulte ser preciso, para poder lograr, al fin, la tan ansiada victoria. Y si en el peor de los casos, cayera o resultara herida, sé que cuento con el apoyo de un sinfín de manos amigas que blindarán mi corazón del coraje necesario para ponerme de nuevo en pie. Reconociéndome imperfecta y vulnerable, curtida por los embates de la vida y aleccionada por ellos, desde la ilusión y con honestidad, dejo constancia de cuáles son mis reivindicaciones, porque son estas y no otras, y no tengo intención alguna de cambiarlas: 

Reivindico un lugar en el mundo, mi lugar, el nuestro.

Reivindico un salario digno, igualitario y justo.

Reivindico más horas compartidas y minutos en soledad.

Reivindico las mismas oportunidades que ellos.

Reivindico la libertad, la igualdad y la justicia.

Reivindico el derecho a decidir y a emocionarme, a aprender y a equivocarme, a luchar y a rendirme, a triunfar y a fracasar.

Reivindico lo humano por encima de cualquier género.

Reivindico el amor en todas sus formas y expresiones.

Reivindico el respeto y mi propia vida.

Reivindico el poder ser yo misma.

 

Lara de Mena @laradmena

Escribir sobre el día de la mujer, me lleva rápidamente a pensar en la lucha por la igualdad con el hombre, la desigualdad salarial, la violencia de género y un largo etcétera de batallas, que no hay que abandonar. Todo ello cierto es, aún vivimos a remolque de muchas lacras en nuestra sociedad, dando mi total apoyo a quién hoy saldrá a las calles para reivindicarlo. Pero yo desde mi humilde pupitre, quiero que mis palabras vayan dedicadas a remarcar para sacar a la luz, todo aquello que también sabemos y a veces obviamos…


Mujer, todo el mundo sabe su significado morfológico, pero ¿y el significado oculto? Mujer es sinónimo de pasión, sentimiento, valentía, fuerza, dignidad, coraje, inteligencia, fortaleza emocional, empatía y sufrimiento (sí, sufrimos y a veces mucho, pero porque tenemos la capacidad de sentir).


Hay una palabra que engloba el sentir de una mujer, es el amor. Amor por lo que hace, amor por como lo hace, amor por quien la rodea. La belleza, sus amigos, su soledad, independencia, fragilidad, por su liderazgo, sencillez, al fin y al cabo, ¿qué hay más importante?


Soy una mujer soltera, sin haber pasado nunca por el altar, no he vivido el nacimiento de un hijo, ni he conseguido un puesto directivo. No obstante, todo esto, lo vivo con la alegría de saber que estoy rodeada de amor. Con la necesidad de repartir y compartir, por ello, hoy, ocho de marzo, me voy a levantar con el único objetivo, de agradecer a todas aquellas mujeres bellas que forman parte de mi vida, a las que quiero y admiro. ¡Lo valéis y lo sabéis! ¡GRACIAS!

 

Continua. siempre continua…

Cuenta hasta tres

Opera Snapshot_2018-03-05_230635_www.bme.esSentada, en una comisaria de los Mossos d’Esquadra, en la espera de ser atendida, por algún policía que le importará poco o menos, que menos es nada, mi historia. Visto que será, el caso cien de la mañana, símil al mío. Me atenderá con una incómoda sonrisa y yo con cara, de lo siento si también a mí me pasa. Pues en esta, estúpida espera, donde los segundos de la nada, se convierten en eternas horas, y los minutos casi en días enteros. Me he dado cuenta, de la importancia o no, de la paciencia y del saber contar hasta tres.

La paciencia nunca ha sido mi fuerte en primera instancia, ni en segunda y aún menos en tercera. Vamos que lo que pienso, lo digo. Aunque luego esta la maldita cristiana culpa, que implica la rectificación. Así, que con la madurez de la edad, uno aprende… ¡Hasta a callar!

Esta semana os hablaré sobre los inciertos, pero seguros, tres segundos.

 

Cuando no cuentas hasta tres

Es sabido, por cualquier persona humana, que hay momentos en la vida que eso que necesitas decir, lo debes de decir. Es como sintieras una explosión en la boca, un ciclón en el estómago, la montaña rusa de las sensaciones de justicia, verdad u honestidad, saliendo en versión garrula poligonera “TE LO DIGO PORQUE SINO REVIENTO”. En ese momento el mismo Big Bang vuelve a la tierra, se concentra en tu espacio temporal y vomitas todo aquello y más, por tu linda boquita, importándote realmente una mierda, para que nos vamos a engañar, de la persona que tienes enfrente, y de lo que pueda llegar a pensar.

El trágico monólogo ha iniciado y el final no es previsto, al menos, en este año ni el que viene, sobre todo, por la persona que lo recibe.

Es más que humano, de vez en cuando, tener esas reacciones más que descontroladas de tus emociones, creo que incluso, es sano. Hasta para el propio karma, alma o tu ego, como le quieras llamar. Pero te libera, sea como sea, hay una parte de ti que vuela en la alegoría de la radicalidad.

Lo importante de esta reacción, rebote o rebeldía, es el día siguiente. La tan sonada y típica frase, del “día siguiente” es la llave para tantos conflictos, decisiones y una buena herramienta para el logro de una feliz vida. Un buen instrumento en el cual aferrarse.

El día siguiente, te puedes sentir como el mismo Batman después de liberar a Gotham City, tienes ese imbécil subidón, del puedo con todo, del que se atreva una vez más… ¡Tengo el poder! Soy un valiente por decir aquello que pienso, y que me he quedado más ancho que las Castillas. Bailas en tu salón por media hora, con Sinatra y eres, el nuevo héroe de Marvel.

O puede, pasar, lo contrario… ¡Ay, amigos! Eso, es lo peor. Te sientes tan triste… Que te consideras, la peor persona del mundo. No te puedes ni mirar en el espejo y tu outfit de ese día, será pantalón negro, más camisa negra y con la cara, que nadie me vea porque me muero, tengo, hasta vergüenza ajena, de mi propia persona. Así que, con un par de Valium, con lo que sería metafóricamente “los huevos” machacados y perdidos, en alguna isla del Pacífico. Sales de casa rezando a la Madre de todas las madres, que hacía como mil años que no pensabas en ella. Pero ese día, tu fe vuelve, para que no te cruces de nuevo con esa persona, la cual aniquilaste en tres segundos y medio, el día anterior.

 

Cuando nunca dejas de contar

Sucede, también, que se te plantean esas situaciones, en las que no dejas de contar nunca. ¡Vamos! Ahora mismo, me estoy acordando de una situación que me indignó bastante a mi persona y creo, que ahora, voy por el un millón tres cientos quinientos mil cuatro cientos veinte y dos. Y veinte y tres. Seguimos para Bingo.

Y por muy bien, que la lección la tengamos bien aprendida, del no ser rencoroso. El pasado, pasado está. Para hoy paz, y mañana gloria. No podemos evitar esas situaciones que se te clavan, en nuestra mente tan privilegiada, y aunque pase el tiempo, siempre te dices… ¿Por qué no le dije lo que realmente pensaba?

Es un gusanillo, un tanto molesto, que no puede salir, porque esa situación con esa persona no se dará más, y lo de haber contado, es más un arrepentimiento, que no algo por el que sentirse orgulloso. Que tu comportamiento haya sido caballeroso, educado, cortés y correcto, te indigna profundamente. Pero, desgraciadamente, ya no puedes hacer nada.

La vida no es siempre es justa. Pero nos ayuda.

 

Cuento hasta tres

¡Qué persona tan racional! ¡Ja, ja, ja!

No siempre tenemos la racionalidad de nuestro bando. Las emociones nos comandan, queramos o no. A veces en exceso, otras, demasiado cautas.

Lo ideal sin duda, es contar hasta tres. Tienes x situación, cuentas, y valoras si esa persona merece, un ataque masivo a toda su persona sin dejarle ni una chacra en vida. O bien, es mejor dejar pasar, porque te vas a sentir desgraciadamente mal.

Y es que amigos, la vida es así, no naces enseñado, y mueres aprendiendo. La vida, son situaciones, y muchas de ellas te apetece ser el mismo Terminator arrasando en nombre de la verdad y de la justicia, y otras, eres la misma Heidi saltando por los campos de la mano de Pedro. ¿El término medio? La vida.

No obstante, yo sigo contando. Un millón tres cientos quinientos mil cuatro cientos treinta y uno…

 

 

Continua, siempre continua…